Buenas, rescato este hilo de hace unos meses, no sé si alguien me leerá...
Me veo en una situación muy parecida: después de que se muriera mi mestizo de beagle de 14 años (se fue en 24 horas por un tumor de páncreas), que lógicamente me dejó fatal, me sorprendí a mí misma buscando súper rápido un nuevo compañero para mí y para mi familia (tenemos tres niños de entre 5 y 10 años). Esta vez buscaba adoptar un perro adulto, más tipo perro de pastor, que fuera más apegado a sus dueños. No vi ningún flechazo en el refugio, pero un anuncio en una web de segunda mano me llamó la atención y, en cuanto nos vimos, ¡fue amor a primera vista! Un mestizo precioso de poco más de un año, bastante más grande que mi beagle pero tranquilo y discreto... y que me recordaba al collie que tuve de pequeña. Su dueña, que vive con su hijo de 8 años en un piso y que ahora trabaja en hostelería, se dio cuenta de que el perro ya no era tan feliz viviendo en un piso. El caso es que el pobre daba señales de aburrimiento y se entretenía con las plantas o los zapatos... Total, que cumplíamos todos los requisitos que ella buscaba para él: casa con jardín, compañía, paseos, etc., ¡y decidió dárnoslo!
El día que nos llevamos al perro, la dueña estaba muy removida con la idea de abandonar a su "bebé", pero no dejaba de pensar en la felicidad del animal y nos lo entregó igual. Pero unas horas después (en plena noche), se echó para atrás y me pidió que se lo devolviera porque no se había dado cuenta de que sería tan duro. Luego, por la mañana, la voz de la razón hizo que volviera a cambiar de opinión. En fin, que durante el fin de semana cambió de idea varias veces: que sí, que no, que sí... poniéndonos a todos de los nervios y amargándonos un poco la llegada del perrazo a casa. Después dejamos de tener noticias y pasamos tres semanas increíbles con el perro, que se adaptó súper rápido y bien. Había cosillas que pulir de educación, pero nada grave, y además parecía que aprendía volando... Por desgracia, a las tres semanas, me volvió a escribir para decirme que venía a recogerlo. Con muchísima tristeza y muchísima tensión, "acepté".
Para pasar página rápido, me puse a buscar otro animal en la web, ¡ahora que ya tenía claras todas las cualidades (probadas y aprobadas) que buscaba! Una semana después, fui a por este otro perro: un cruce de border de 10 meses que su dueña daba porque se escapaba cuando estaba con el otro perro de la casa.
Y aquí es donde tengo que reconocer que a la que más le está costando adaptarse es a mí. El perro es tal cual nos dijeron: cariñoso, bueno, dulce, viene cuando lo llamas, un poco miedoso pero va cogiendo confianza. Más despacio que el anterior y le da bastante miedo mi hijo pequeño, pero nada grave tampoco. Sé que los perros adultos necesitan unas semanas para adaptarse a su nuevo hogar... Soy la primera sorprendida por la emoción que me invade; cuando lo saco a pasear, veo más "lo que no es" (no es juguetón, no tiene el mismo porte ni el mismo tamaño) aunque tengan un carácter parecido. Desde que llegó, no dejo de pensar en el anterior, ¡y eso que solo estuvo tres semanitas! Lo echo de menos mucho más de lo que pensaba y tengo miedo de no ser capaz de cogerle cariño a este pobrecito que no ha pedido nada, no consigo superarlo. Os escribo así de rápido porque solo lleva 24 horas con nosotros... Imagino que el tiempo hará su trabajo, pero qué decepción que esté siendo así. También me siento muy culpable por mis hijos, que lo único que quieren es darle mimos...
Vaya tochaco me ha salido, pero al menos me ha servido para soltar un poco de angustia. Sí, me siento angustiada de forma tonta, no tengo apetito y todo el lío... ¡Gracias a los que me hayáis leído y a los que quizá os hayáis sentido identificados con mi historia!
Es absolutamente terrible lo que te hizo esa mujer, a ti y al perro, que al final se lo queda de forma bastante egoísta. Dice mucho de su poca personalidad. No sé cómo funcionará esa web, pero imagino que no habría contrato y el perro no estaba a tu nombre. En fin, lo siento mucho, no sirve de nada darle vueltas ahora, pero me indigna leer algo así.
Soy la autora de este hilo y solo puedo contarte cómo siguió mi aventura. A Lucky le cambiamos el nombre a Jazz. Todavía se me saltan las lágrimas cuando pienso en mi otro perro, pero Jazz ya se ha ganado su sitio. No hace ni un año de aquello, pero me parece que ha estado aquí toda la vida. Yo diría que la mejor forma de superar tus agobios es crear un vínculo con tu nuevo perro: pasear, jugar, enseñarle trucos. Es un border collie, le va a encantar que lo estimules. Por otro lado, 24 horas es poquísimo tiempo; acaba de vivir un "secuestro" y no se da cuenta de que ha encontrado un nuevo hogar. Tómate tu tiempo y no seas tan dura contigo misma ni con el perro.
A mí me costó un mes o dos, pero yo estaba muy cerrada y sola. Tú tienes a tus hijos y creo que hacer actividades todos juntos os ayudará. Hay que aguantar un poco al principio. Pensé varias veces en tirar la toalla con Jazz, pero cuando veo el hueco que se ha hecho ya en mi vida, esa idea me parece una locura.