Hola,
Perdí a mi boyero de berna hace un mes. Murió por la noche sin hacer ruido y no pude despedirme de él, que es lo que más me duele. Tenía nueve años y fue mi primer perro, lo tuve desde los 17. Siento que me enseñó muchísimo y que influyó un montón en la persona que soy hoy, sobre todo en mi amor por las escapadas al aire libre.
Como ya era mayorcito y le costaba seguirme el ritmo en las aventuras, unos meses antes de que pasara todo empecé a informarme para traer un cachorro y que la transición fuera más suave (para mí), y porque me habían dicho que un cachorro ayudaba a darle vidilla a un perro mayor. De todas formas, era muy exigente porque me había informado mucho sobre el tema de los criaderos y quería encontrar uno que fuera bueno de verdad. Al final, mi perro murió antes de que pudiera hacerlo.
Fue todo súper repentino y la primera semana casi ni lloré. Estaba como anestesiada y tenía que esforzarme a conciencia para decirme "ya no está", porque seguía esperando verlo cada mañana. Seguí un poco en mi burbuja mirando anuncios. Incluso fui a ver a algunos cachorros de pastor australiano y de labrador, pero la idea de tener un cachorro sin mi boyero para supervisarlo y enseñarle cosas me ponía enferma, de verdad.
Pero antes de ayer peté. Vi un anuncio de alguien que quería deshacerse de su golden retriever de un año y medio y, aunque al principio el antiguo dueño se echó atrás, al final me lo quedé. Solo ha pasado un día, pero veo que es muy bueno, se sabe muchos más trucos que mi boyero, se lleva bien con mi gato, no tira demasiado de la correa, se deja cepillar y es limpio. Vamos, que es un perro que ya viene "aprendido".
Pero aquí está el tema: por primera vez en un mes, siento que he explotado y no paro de llorar. Cuando pienso en llevarlo a los lagos, se me pone un nudo en el estómago y siento que tengo que aferrarme a los recuerdos de mi perro y no dejar que el recién llegado invada su espacio. No he sido capaz de usar mi correa de siempre y estoy usando la que me dio su dueño, aunque me parece demasiado corta.
Perdón por el tocho, pero soltarlo por aquí me está ayudando mucho. ¿Alguien ha pasado por lo mismo? ¿Habéis tenido otro perro tan pronto después de perder al vuestro? Me da miedo no disfrutar de este golden como se merece por culpa del sentimiento de culpabilidad que tengo con mi boyero de berna.