Hola,
Adoptamos hace 9 días a un perro de un año en la protectora. Es un cruce de pastor y jack russell, de unos 20 kilos.
Es un perro muy bueno, no reacciona a humanos ni bicis, etc. Solo a otros perros con los que quiere jugar sí o sí. De momento no rompe nada en casa. En los paseos se pasa el tiempo con el hocico pegado al suelo, rastreando.
No tenía ninguna base de educación de momento, así que estamos empezando a trabajar un poco cada día. Hace protección de recursos con sus juguetes y chuches, también tenemos que trabajar en eso.
También tenemos un gato de 6 años que de momento está en una habitación aparte. Hemos empezado a seguir el protocolo de presentación de la protectora. Durante una semana, presentación olfativa con premios de por medio. Estos dos últimos días hemos hecho la presentación visual: el perro con correa a unos metros del gato, que está en su habitación con la barrera para bebés, durante unos 30-40 segundos. El perro se queda totalmente petrificado, se le tensan todos los músculos e incluso rechaza los trozos de salchicha o queso. Una vez cerramos la puerta, se pone bastante nervioso, busca al gato por todas partes y luego se acaba relajando. Este comportamiento de caza me da bastante miedo por mi gato... hemos pedido cita con un educador para principios de agosto.
El problema es que tenemos que firmar la adopción definitiva en dos días y no soy capaz de decidirme ahora mismo sin una opinión profesional... En la protectora solo me dicen que la convivencia entre perro y gato lleva tiempo. Pero si ese instinto de caza no mejora, no quiero hacer que mi gato viva un infierno y, sobre todo, no quiero que sea peligroso para él...
Por otro lado, a este perro ya lo han abandonado tres veces, la protectora confió en nosotros y me sentiría fatal si se lo devuelvo...
No tengo ninguna pregunta concreta, pero si habéis tenido experiencias similares o tenéis alguna opinión...
Gracias