Pues sí, se me pasó publicar el post anual para celebrar el cumple de yuna en junio, pero no os preocupéis, que sigue aquí y este año ha cumplido 13 añazos.
Todos los años pienso en la suerte que tengo y me acuerdo de cuando era una gatita pequeña que casi vi nacer en mi propia casa, en un cajón de los calcetines; ahí fue donde su madre (nutella) decidió parir.
Me las ha hecho pasar de todos los colores: me ha hecho reír, me ha hecho llorar... Cuando tenía dos años y medio se puso muy malita con un coriza fatal; no podía respirar, no comía nada, tenía los ojos cubiertos de una capa pegajosa y el veterinario me dio a entender que, aunque estuviéramos con el tratamiento, tenía muy pocas posibilidades de salir adelante. Pero ahí sigue. Luchamos mucho; ella la primera, por supuesto, pero yo tampoco me rendí y las dos juntas rompimos todos los pronósticos. Y hoy aquí está, sigue durmiendo sobre mi tripa y me fastidia porque no me puedo ni mover, sigue clavándome las uñas en los hombros y duele un montón, siempre está un poco gruñona... es mi pequeña "doña cascarrabias", ¡pero es que la adoro! 🥰
En fin, 13 años... ya sé que los gatos pueden vivir hasta los 18, pero llegar a los 13 ya me parece increíble. Aparte de mis padres, es el ser vivo con el que más tiempo he compartido mi vida, y aunque sé que las cosas no son eternas y que algún día... de momento, ¡pienso disfrutarla a tope!