Ahora mismo estoy cuidando a las dos gatas de un conocido. Primero adoptó a Thétis en la protectora hace dos años y medio y hace poco a Framboise, que también viene de una prote.
Cuando cuido a Thétis sola, se la ve superbién, duerme conmigo (normalmente en mi brazo, cerca de la cara), ronronea un montón, se me sube encima durante el día, busca contacto, se frota, me lame la cara, me da cabezazos de esos cariñosos (head bumps) y "habla" un montón (sí, siempre le contesto).
Pero ahora, con su "hermanita" delante, no reconozco a Thétis: me hace un vacío total de lo más raro, está casi invisible, me evita y no busca contacto para nada. Se mea fuera del arenero (cada una tiene el suyo): en el pasillo, cerca de la puerta de entrada, en la encimera de la cocina... Duerme debajo de la cama y no quiere acercarse a mí. También le bufa a Framboise.
Framboise, en cambio, se viene a dormir a mi escritorio, es muy curiosa y viene a que le dé mimos; cada una tiene su cuenco de pienso y su cacharro del agua. Cuando les doy una chuche, se la doy a las dos a la vez.
Hay que decir que incluso en su casa, desde que llegó Framboise, Thétis se mea fuera (supongo que por el descontento) del arenero.
Las dos gatas son supercariñosas y afectuosas, pero, mientras que Framboise es curiosa y juguetona, Thétis siempre ha sido muy desconfiada o incluso miedosa. Su dueño no las deja salir (tuvo una mala experiencia con un gato anterior y tiene miedo por sus niñas), a Framboise le da igual, pero Thétis siempre intenta escaparse para irse de exploración, porque le encanta la libertad y la aventura.