Estoy destrozada, acabo de perder a mi gatito. Esta semana de ola de calor no ha perdonado a nadie, ni siquiera a mi pequeño. Todos los días salía pronto del trabajo para estar con él, lo refrescaba lo mejor que podía. El jueves empezó a comer menos y se le veía más cansado, a ratos con la boca abierta. Lo mojaba con el pulverizador, le daba alguna duchita, usaba esterillas refrescantes, etc... Esa noche me fui a dormir agotada por el calor y no me fijé en él. Al levantarme no lo encontraba, pero como mi hija a veces se lo llevaba a su habitación, pensé que estaría con ella. Me fui al trabajo sobre las 8 y mi hija me llamó llorando; había pasado lo peor. Resulta que se metió en la lavadora y la puerta se cerró... murió asfixiado. Dios mío, ¿por qué?
Por favor, asegúrate antes de acostarte de que tu animal esté bien, te lo suplico.
Porque el dolor de esta pérdida me ha destrozado, me siento tan culpable...