Recogí a una gatita negra el jueves por la tarde (27 de agosto). Tenía los ojos totalmente cerrados por la rinotraqueítis. Su madre, una gata callejera de Conquereuil, la había apartado a propósito de los otros 2 gatitos de la camada. Estaba allí, tirada en el parking contra la rueda de un coche, a pleno sol. Así que no pude evitarlo. La cogí, sin que opusiera ninguna resistencia, y me la llevé a casa con la firme intención de sacarla adelante. Como los otros gatitos de la camada ya comían pienso, pensé que si ella se decidía a dar el paso y empezar a comerlo, quizás tendría una oportunidad de salvarse.
Así que pasé mucho tiempo, varias veces al día, limpiándole los ojos pegados para que pudiera abrirlos y ver, dándole agua con biberón y comida. Al principio comió bien la comida húmeda, así que pensé que se recuperaría, pero por desgracia no comía lo suficiente y enseguida dejó de querer comer. Entonces intenté devolvérsela a la madre, pero la rechazó. Sus dos hermanas parecieron reconocerla y viceversa, pero cuando fueron a mamar, la madre se negó a alimentar a Bella. Intenté alejarme, pero Bella, que ya tenía los ojos limpios, me siguió por la calle...
Creo que de la camada, solo una de las 3 gatitas tiene posibilidades de sobrevivir, la única que tiene la mirada despierta; la segunda también tiene rinotraqueítis y la madre no para de tener camadas cada 2 o 3 meses y es imposible acercarse a ella.
Bella murió este lunes a media tarde delante de mis ojos. Ya no debía de estar consciente del todo, pensé que estaba teniendo una pesadilla, la acaricié y fui a prepararle el biberón, pero cuando volví, ya se había ido.
En la foto no se ve, pero era más pequeña que mi mano. No debía de tener ni 3 semanas.
Me imaginaba que terminaría así porque la cosa pintaba muy mal para ella, pero tenía la esperanza de que con mi experiencia lograría salvarla.
Creo que esta semana intentaré negociar con el ayuntamiento para que financien la esterilización de la gata, además de algunos cuidados, y que puedan identificarla a nombre del municipio. El alcalde está bastante concienciado con el tema, pero ya hay varios gatos callejeros identificados así; el problema es que ella está muy enferma, es muy contagiosa y sobre todo muy salvaje, así que me da miedo que si consiguen atraparla, decidan sacrificarla.
En fin, que esta noche tengo un bajón tremendo; solo han sido 4 días pero le había cogido cariño y, sobre todo, me parece tan injusto. Pero bueno, me ha dejado la cama llena de pulgas, así que intento tomármelo con humor, porque al menos es la prueba de que existió, aunque fuera por muy poco tiempo.
Dicen que los gatos tienen siete vidas, así que espero que esta vida no contara para nada y que vuelva a nacer con mejor estrella...
Un saludo.