⭐ Una experiencia superdecepcionante. No recomiendo para nada esta residencia canina.
Dejamos a nuestros dos perros, Malo y Laïka, 8 noches mientras estábamos de vacaciones fuera.
A las 4 noches, la responsable me llama para decirme que Malo se ha pasado toda la noche llorando y ladrando y que ya no quiere cuidarlo más. ¡Y me pide que me busque la vida para encontrar a alguien que vaya a por él, estando nosotros en el extranjero!
Tuvimos que organizar a toda prisa que alguien fuera a recoger a los dos perros ese mismo día. Fue una situación superestresante y totalmente inesperada cuando dejas a tus animales con una profesional.
Lo más preocupante de todo: cómo estaban los perros cuando los recogieron.
La persona que fue a por ellos nos dijo que parecían demasiado adormilados y que no tenían hambre. ¡Y eso que mis dos perros suelen ser unos glotones!
Malo, que además es un perro superlimpio, se había hecho sus necesidades en el piso, algo que no le pasa nunca.
Estos comportamientos tan raros, junto con los lloros y ladridos por la noche, nos hacen dudar seriamente de cómo han estado y de cómo los han tratado. No sabemos qué ha podido pasar para que estuvieran así, pero es muy preocupante.
Y para rematar: ¡nos cobraron 480 € por solo 4 noches de las 8 que habíamos reservado!
Aunque fue la propia responsable la que decidió dejar de cuidar a Malo, exigió el pago íntegro de la estancia, quedándose con los 240 € de las 4 noches que no estuvieron allí.
Me parece increíble que una profesional de este sector les pida a unos dueños que están de vacaciones fuera que organicen una recogida de urgencia y encima les cobre todo el tiempo.
Resumen: vacaciones fastidiadas, dos perros recogidos en un estado que nos asustó, una estancia interrumpida antes de tiempo y 480 € pagados por 4 noches en vez de 8.
Cuento esto para que otros dueños sepan a qué se exponen antes de dejar a sus animales allí.
Por mi parte, no volveré a confiar en este sitio nunca más.