Ya no entiendo a mi perro
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¡¡¡No entiendo qué esperas conseguir con chuches cuando tu perro se pone a ladrar a la ventana!!! En mi opinión, él ha pensado: qué guay, en cuanto ladro me dan un premio, pues sigo... (La chuche es totalmente contraproducente cuando el perro no entiende qué es lo que la motiva).
En los paseos, tienes que trabajar vuestras posiciones. Al final, el que va delante es el que tiene que defender al dúo frente a posibles enemigos. Si quieres evitar líos: no dejes que se te adelante cuando vaya con la correa; si os cruzáis con alguien y hay problemas, páralo y ponte claramente delante de él. Tus piernas tienen que hacer de pantalla frente al obstáculo: así dejarás de tener ladridos indeseados.
También tienes que trabajar el "siéntate, espera" (o "quieto", lo que te resulte más natural), para poder volver a soltarlo. Además, enseñarle la orden "detrás" es superútil en caso de que os ataque un perro chungo de verdad, aunque eso es muy raro cuando va suelto.
Hola,
El cambio de comportamiento que describes puede estar relacionado, efectivamente, con la agresión que vivisteis. Después de un evento potencialmente traumático, algunos perros pueden desarrollar miedo o reactividad ante situaciones que asocian, directa o indirectamente, con lo que les pasó.
Que tu perro también ladre a la gente desde la ventana apunta más a una reacción emocional (miedo, inseguridad, excitación...), pero es imposible saber la causa exacta a distancia.
De momento, te aconsejo que no lo sueltes en situaciones donde la llamada no sea fiable. Mantén una distancia suficiente con la gente para que pueda observarla sin ponerse a ladrar y prémiale cuando esté tranquilo.
Si ya está ladrando, simplemente aléjate más en vez de intentar forzar la situación.
Evita métodos demasiado "violentos" (gritos, castigos, collares de castigo o eléctricos), ya que pueden aumentar el miedo y empeorar la reactividad.
Como el comportamiento ha aparecido de forma repentina y los paseos se están volviendo estresantes, te recomendaría consultar con un veterinario y, si es necesario, con un veterinario etólogo o un educador canino. Atajar el problema pronto suele dar muy buenos resultados.
¡Espero que todo vaya bien!
Inès
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