Vengo a desahogarme un poco esta mañana: ayer vinieron unos amigos a ver a mi bebé de 4 meses. Tenía a mi hijo en brazos y mi gatito (de 5 meses) se subió al sofá y se frotó contra su manita ronroneando. Y ahí saltaron: ¡qué horror! Mis amigos juzgándome: «¿pero dejas que los gatos se acerquen al peque? ¿por qué no los echas fuera? ¡Lo van a asfixiar mientras duerme!»
Ya he tenido que aguantar muchísimos comentarios de este tipo durante el embarazo. ¡Ese tipo de mitos son peligrosos!, les contesté. ¡No voy a abandonar a mis gatos porque en el pasado hubiera médicos que les echaban la culpa de sus negligencias profesionales a nuestros pobres animales de cuatro patas!
Quería saber si a vosotros también os han soltado cosas así y, si es el caso, ¿qué les habéis respondido a todos estos ignorantes?