Hola a todos, lo primero. Soy nueva por aquí. Me encantan los gatos y he tenido ya unos cuantos. Al más peque, Rambo, lo adopté en octubre de 2020 y ahora tiene 7 meses. Vivo en el campo y durante mucho tiempo dejé que mis gatos salieran libremente, pero con los años he cambiado de mentalidad y soy mucho más consciente de los peligros que corren los gatos que andan sueltos. Hace 6 meses se me murió mi anterior gato (de una enfermedad) y todavía no lo he superado. Por eso me da pánico que le pase algo a Rambo y me da mucho miedo dejarle salir a su aire. El entorno tiene sus peligros: una carreterita, vecinos agricultores que usan productos peligrosos, animales salvajes cerca... Incluso una gatita de los vecinos volvió a casa con un lazo de metal apretado a la barriga. En fin, que temo por la vida de Rambo.
Desde muy pequeñito está acostumbrado al arnés porque tenemos una autocaravana y solemos llevarnos a nuestros gatos con nosotros. Así que ya sabe lo que es ir atado y pasear con correa, y se ha adaptado muy bien. Por eso, hemos decidido atarlo también en casa con una cuerda larga y bajo vigilancia constante porque se enreda en los arbustos. El tío juega, corre tras las mariposas y se tumba al sol a echarse la siesta. No se le ve infeliz. Pero me planteo darle libertad más adelante porque siento que lo estoy limitando. Me han dicho que los gatos acostumbrados desde pequeños a estar atados pierden las ganas de salir de su territorio al crecer (al año o a los dos años). ¿Tenéis experiencias sobre esto? Pienso ponerle un GPS antes de soltarlo del todo. ¿Qué os parece? Gracias por vuestras respuestas y perdonad por el testamento.