Hola,
Hace un año atropellé a mi propio gato y todavía me sigo culpando a día de hoy, busco testimonios de gente que haya pasado por lo mismo.
A Pablo lo adopté en una protectora en la que soy voluntaria, estuvo conmigo 15 años y tenía 17 el día que murió. Era un gato superbueno, un trozo de pan, muy cariñoso; seguía a mis hijos de camino al cole y nos poníamos a correr para dejarlo atrás y que no lo atropellaran... Los vecinos, que no se lo podían creer, me decían: "¿otra vez tarde al cole?". Nunca me atreví a decir que era porque estaba intentando que el gato no nos siguiera...
Pablo tenía la mala costumbre de meterse entre los coches y ya perdí la cuenta de las veces que casi lo atropellan delante de nosotros. Pero nunca me habría imaginado que sería yo quien lo haría... al sacar el coche del garaje, se coló para salir cuando yo pensaba que estaba durmiendo tan tranquilo y pasó por debajo de las ruedas... Al bajar vi la cara de pena de los vecinos que habían visto la escena, miraban debajo del coche negando con la cabeza y entonces lo entendí; yo no había visto nada ni sentido nada... mi gato agonizaba en el suelo en un charco de sangre, no estaba muerto, los niños gritaban "¡no, Pablo no!"... y yo en ese momento ni lloraba, estaba en shock y no paraba de repetir que era una pesadilla... que no podía ser... pero era verdad. Aún hoy me pregunto por qué me ha tenido que pasar algo así a mí, que quiero tanto a los animales...
Cuando pierdes a un animal, al principio te sientes mal por haber tenido que dormirlo, pero luego te quedas con los buenos momentos... hoy en día, cuando pienso en Pablo, solo me viene el accidente y las imágenes de mi gato ensangrentado... imágenes muy violentas que a veces se me repiten en bucle.
Para los que habéis vivido una situación parecida, ¿cómo habéis hecho para no darle tantas vueltas?
Gracias de antemano por vuestras respuestas


