Hola,
Acabamos de perder por accidente a nuestra pequeña Queen, de solo 10 meses... La adoptamos este verano junto a su hermano Eaggle y su hermana Kiss porque nos enamoramos perdidamente de estos tres hermanos ronroneadores e inseparables.
Como sabíamos que a los gatitos les encantaba meterse debajo del sofá para jugar cuando estaba abierto, solemos revisar siempre antes de cerrarlo... Pero desde hace unos días, como las peques estaban en celo mientras esperábamos para esterilizarlas, dormían en el cuarto de mi hija mientras el macho se quedaba conmigo. Hay 4 puertas y 2 pasillos entre las dos habitaciones... Como cada mañana, eché un vistazo a la litera de mi hija (sin subirme mucho, que tengo vértigo) para asegurarme de que las "chicas" estaban allí y saqué a Eaggle al jardín. Pensaba que todos los gatos estaban fuera del salón y, por una vez, cerré el sofá sin mirar debajo del colchón, de un solo movimiento. No noté ninguna resistencia rara ni escuché absolutamente nada.
Nuestra pequeña, adorable y traviesa Queen murió en un abrir y cerrar de ojos.
No sé qué fue lo que confundí con su pelo en la cama de mi hija y sigo sin saber cómo pudo acabar en el salón. No dejo de darle vueltas al momento en que cerré el dichoso sofá... y a ese momento horrible en el que la encontramos, demasiado tarde.
Después de recogerla, miré su cuerpecito por todos lados y accioné el mecanismo varias veces para entender qué había pasado.
Queen murió en el acto, con la columna rota por las barras más bajas del mecanismo.
Dentro de lo malo, la pobre tuvo suerte; no se dio ni cuenta de que iba a morir y no sufrió... cosa que no les ha pasado a otros gatos cuyos dueños cuentan su agonía en otro foro. Varios gatos han muerto poco a poco, asfixiados y sin poder maullar. Parece ser que varios dueños han pedido, sin éxito, a los fabricantes de estos sofás de apertura rápida que eleven el mecanismo o que al menos avisen a los compradores del peligro que corren sus pequeños compañeros. De momento, nada obliga a los fabricantes a avisar del peligro que este tipo de sofás cama suponen para los gatos y otros animales pequeños.
Yo, por mi parte, voy a cambiar el sofá por uno con un sistema que quizá sea menos práctico, pero que deje sitio suficiente para un gato debajo cuando esté cerrado. Mientras tanto, ya no lo abro para dormir... no me arriesgo a que uno de nuestros peques se meta debajo.
No podemos recuperar a Queen ni borrar nuestra pena, pero espero que con mi testimonio, que voy a publicar en varias webs, podamos salvar otras vidas y evitar más tragedias.