¡Hola a todos y a todas!
Os escribo para pediros consejo y entender mejor esta situación, que nos tiene un poco descolocados...
Acabamos de traer a casa a una gatita de 2 meses. Nació en casa de mis padres, ¡y viene de una línea de 4 generaciones! Los gatos de esa familia siempre han sido un amor y súper sociables.
Lleva con nosotros 4 días :) Es súper cariñosa conmigo y con mi pareja, ronronea, juega, come de todo y ya es limpia.
El problema es nuestro perro, un boyero de berna de unos 56 kg, pero es un trozo de pan y súper obediente. Cuando ve a la pequeña, hacemos que se tumbe y se quede quieto, pero el pobre se pone a llorar porque solo quiere conocer a su nueva amiga :) ¡Pero ella le bufa en cuanto la mira! En ese momento la cogemos en brazos para tranquilizarla.
Varias veces al día hacemos que se vean y la cosa iba cada vez mejor. ¡Incluso podíamos acercarla al perro (estando él quieto) a unos 50 cm sin que ella bufara!
Al tercer día conseguimos que jugara cerca del perro sin problemas, hasta que de repente le soltó un bufido en todo el hocico y le dio unos cuantos zarpazos. Hoy, que es el cuarto día, ella se acerca a él por su cuenta, y aunque el perro ya no reacciona de forma tan brusca (casi ni le hace caso), ¡la gatita bufa cada vez más mientras se le acerca! Nos parece una reacción un poco fuerte y nos tiene preocupados...
Así que nos preguntamos qué deberíamos hacer... aunque parece que hay avances porque se acerca a él, sus reacciones son más agresivas que al principio.
¿Cómo tenemos que actuar con la pequeña en esos momentos tan delicados?
¡Gracias de antemano!