Hola, ayer operaron a mi gata de 5 meses y medio y volvió a casa esa misma tarde.
El veterinario me avisó de que no debería moverse mucho durante dos o tres días. Yo le dije que es una gatita joven que solo piensa en jugar y que iba a ser difícil dejarla quieta.
Me contestaron que normalmente no pasaba nada y que todo iría bien.
Pero esta mañana no ha parado de lamerse la zona de la cicatriz hasta que se la ha vuelto a abrir.
Al llevarla al veterinario me he enterado de que, normalmente, después de esta operación se recetan pastillas y a veces ponen un collar isabelino o un vendaje. Además, en las fotos de la operación se ven los puntos claramente, pero en mi gata no vi ni uno.
He ido pitando al veterinario y lo primero que me suelta la secretaria es: «¿Ah, pero no llevaba collar?»
Luego me dicen que la vuelven a operar hoy mismo y que esta vez sí le pondrán el collar isabelino.
Y de repente me plantan un papel de 100 € por la anestesia. ¿Es normal tener que volver a pagarle a un profesional que la ha pifiado?
Y sobre todo, ¿puedo fiarme de un veterinario que casi mata a mi gata? (Hoy de milagro estaba en casa, porque si no llego a estar, lo más seguro es que mi gata se habría muerto).