¡Pero qué idea más loca tuve de darles a mis peques un poquito de comida húmeda todas las mañanas! Desde entonces, gracias a BB Harley, cada mañana es un circo para que me levante. Se pasa el rato lloriqueando por la habitación y por la cama, chincha a Félia para que le eche la bronca y, si ve que no me muevo, se pone a hacer lo que sabe de sobra que tiene prohibido y que me hace reaccionar al segundo: ¡afilarse las uñas en las paredes y en las cortinas! Es algo que no hace en ningún otro sitio ni en ningún otro momento del día. ¡Y por mucho que eche Feliway por esas zonas, a mi trasto le importa un pimiento! Normal, por otra parte, porque no es que esté marcando, es que es una táctica de presión muy astuta.
En fin, que es un demonio. ¡Marius, sal de ese cuerpo! Jajaja.
Al mismo tiempo, no puedo evitar admirar lo listo que es por haber dado justo en el clavo con lo que me hace saltar de la cama enseguida. ¿Quién dice que los gatos no son inteligentes? ;)

¿Cómo te vas a resistir a una carita así? :)