@Harpelya,
Si lo he entendido bien, llevas tres semanas con la hembra, pero sobre todo solo lleva una semana esterilizada. Si tu macho no está castrado, no tiene nada de raro que haya estado acosando a la hembra mientras estaba entera. Si está castrado, le cuesta compartir su territorio y a su dueña con una "intrusa". En general, el tiempo suele calmar estas situaciones.
Así que, si tu macho no está castrado, la convivencia con otro gato puede volverse muy difícil a largo plazo. Los gatos, y sobre todo los machos, son muy territoriales. Habría que castrarlo cuanto antes.
Si ya está castrado, hay que actuar en dos frentes:
- Tranquiliza mucho al macho y dale prioridad en todo (caricias, comida). Es él quien tiene que hacer el mayor esfuerzo por compartir lo que hasta ahora era solo suyo. Elógialo y hazle muchos mimos cuando se muestre amable con la pequeña.
- En cambio, cuando se ponga violento con ella, intervén enseguida gritando ¡NO! muy fuerte, dando una palmada y poniéndote en medio (evitando pronunciar el nombre del macho, llamarlo por su nombre siempre tiene que ser algo positivo). Si insiste, apártalo con firmeza con la mano, apuntando con el índice cerca de su nariz y gritando ¡NO! Y si aun así no para, enciérralo unos minutos solo en una habitación. Eso es el refuerzo negativo, imprescindible cuando uno de los gatos lleva tiempo siendo atacado por el otro.
Si actúas así de forma sistemática, los resultados no tardarán en llegar.
Insisto en que, cuando se porte "bien" con la pequeña, tienes que llenarlo de elogios, repitiendo su nombre a menudo (refuerzo positivo).
Por último, es muy importante tener varios areneros y varios comederos. Con dos gatos, como mínimo dos de cada, mejor tres areneros. Todos en un rincón tranquilo de una habitación sin mucho jaleo. Y eso aunque de momento los dos usen el mismo arenero.
También puedes jugar con los dos a la vez, con un juguete de plumas por ejemplo; una sesión de juego compartida acelera mucho la aceptación entre gatos.