Buenas,
Hace un tiempo mi novio y yo adoptamos a un gatito de 6 meses que lleva con nosotros ya 3 meses, pero sigue teniendo el mismo miedo a las manos de siempre...
¿Me podríais ayudar y darme algunos consejillos, porfa?
Para que sepáis un poco más, aquí tenéis los detalles de nuestro pequeño Oliver:
- Adoptamos a Oliver en una protectora cuando tenía unos 6 meses (edad estimada). Esta prote se dedica a recoger y curar gatos que encuentran en la calle o que han sido abandonados.
A Oliver lo encontraron en un campo cuando solo tenía 4 meses (edad estimada).
Nos dijeron que era un gato que tenía mucho miedo a los humanos (así que lo adoptamos sabiendo a lo que veníamos), sobre todo desde que un vete fue a vacunarlo y a castrarlo a la protectora.
Eso sí, la chica de la protectora nos aseguró que ella sí llegaba a tocarlo cuando tenía paciencia.
En cuanto a otros animales (perros o gatos), es sociable con ellos aunque al principio sea un poco miedoso.
- Cuando en la prote intentaron cogerlo, tuvieron que usar guantes porque Oliver bufaba y atacaba escondiéndose en una esquina.
Una vez dentro del transportín, se portó genial y no se movió en todo el viaje.
- Al llegar a casa, Oliver estuvo 3 días sin moverse, sin beber, ni comer ni hacer sus necesidades. Por la noche se pasaba el tiempo maullando cuando estábamos en nuestra habitación y paraba si volvíamos al salón, pero no dejaba que nos moviéramos o empezaba a maullar otra vez (fue muy complicado para mi novio, que trabaja en el hospital, y para mí, que estoy con el máster de Derecho).
Así que llamamos a un veterinario que nos dio unos consejos (dejarle solo una habitación para él con comida, agua, un sitio donde esconderse y, sobre todo, dejarle tranquilo).
Al final acabó comiendo y haciendo sus cosas (en su arenero, en eso no hay queja porque es un gato súper limpio que nunca ha hecho nada fuera), pero se quedaba siempre escondido en su rascador (uno de 1,90 m que parece que le gusta, aunque ahora prefiere un cojín que le compré).
- En general, Oliver ha evolucionado un montón porque hoy se siente en casa en el piso, se pasea y lo cotillea todo (le dejamos descubrir la casa habitación por habitación cuando se relajó un poco).
Al principio, Oliver no quería jugar a nada (y eso que le compré de todo) y ahora juega, pero solo con el láser, con un plumero y sobre todo con un pajarito con plumas que va colgado de una caña de pescar y que le encanta (a veces hasta duerme con la cabeza encima; el otro día quise lavarlo y se tiró luego 30 minutos lamiendo el juguete por todos lados como diciendo que yo lo había hecho mal, jaja).
- Sin embargo, con nosotros su evolución es muy relativa. Hoy podemos pasar cerca de él si miramos hacia otro lado, pero siempre está alerta.
Muchas veces se esconde debajo del escritorio, detrás de la papelera.
Camina vigilándonos siempre y entra en pánico cuando oye las llaves en el pasillo (aunque luego se calma y sale de su escondite cuando ve que somos nosotros y que no vamos a por él, solo que nos oye).
No quiere ningún contacto, pero acepta que acerque la mano muy despacio si tiene comida (si no, se asusta y recula, pero ya no ataca).
Aun así, está mejorando: antes bufaba y atacaba, mientras que ahora se hace una bolita en una esquina maullando cuando tiene miedo (no sé si eso es una evolución, pero me rompe el corazón oír esos maullidos largos y verle todo tembloroso...).
Lo peor es que, a pesar de estar vacunado, Oliver sufre de rinotraqueitis crónica y, como no podemos ponerle pomada, tenemos que ir al vete una vez al mes, lo cual es toda una odisea (tardamos como una hora en conseguir cogerlo a pesar de los mil trucos más o menos rastreros que hemos intentado, y la última vez hasta se rompió una uña intentando escapar mientras yo lloraba de verlo maullar y mi novio estaba desesperado por no dar con la tecla).
- Para que se relaje, tenemos un difusor de Feliway y toma Zylkène todos los días con su latita.
Es verdad que ahora acepta dormir cerca de nosotros y que se relaja (hasta empieza a hacer alguna que otra trastada, lo cual para mí es una victoria porque antes parecía un gato que no sentía ni padecía).
Pero bueno, es frustrante no poder tocarlo y, aunque acepto que tengo que tener paciencia y nunca le fuerzo (a veces intento acercar la mano pero cuando veo que recula me voy para enseñarle que él es quien elige), ¡solo por el hecho de llevarlo al vete me gustaría poder cogerlo sin hacerle daño y sin que llore!
Tengo que decir que una vez en el vete se porta súper bien y se deja acariciar (¡parece que hasta le gusta!), pero en cuanto volvemos a casa vuelve a ser miedoso (la veterinaria dice que es buena señal, pero si confía en nosotros allí y ve que no le hacemos daño, ¿por qué no confía en nosotros en casa?).
¿Tenéis algún consejo para mí, por favor?
La verdad es que no sé si tener paciencia sin tocarlo nunca es bueno, porque me da miedo que nos quedemos así para siempre, pero tampoco sé si forzarlo puede traumatizarle...
Mi vete me aconsejó encerrarlo en una jaula grande (tipo para perros grandes) con su arena y su comedero durante una semana para que acabe pidiendo él mismo el contacto, pero dudo porque me da miedo que al contrario vaya a peor porque no entienda nada.
Según vosotros, ¿debería seguir teniendo paciencia (y aguantarme las ganas de acariciar a este gatito tan mono) o debería forzar un poco el destino?
