Hola,
Llevo unos días que mi gato pasa de su pienso, pero está engordando...
Al principio pensaba que estaba malito, así que lo llevé al vete, pero nada de nada. Solo me dijo que tenía mucha tripa para su edad (un año y medio).
Así que me puse a investigar y me he dado cuenta de que a los niños de mi urba les encanta jugar con él, porque es super sociable, demasiado y todo.
Buscándolo una tarde sobre las siete, vi a una niña de la urbanización que quería llevárselo a su casa a toda costa.
Le expliqué que el gato es mío y que por favor no lo metiera en su casa ni le diera de comer, porque tiene el estómago delicado y sigue una dieta especial. También le dije que si se lo llevaba todas las tardes me ponía muy triste porque lo buscaba por todas partes.
Lo soltó y me volví a casa.
Mi gato no volvió hasta las once de la noche, con la tripa hinchadísima; ni tocó su cuenco y se fue directo a dormir.
Visto lo visto, hablar con la niña no ha servido de nada.
Incluso por el día no hace más que dormir y, cuando llega la hora de comer por la noche, prefiere escaparse fuera (seguro que para irse a comer a otro sitio).
¿Os ha pasado algo parecido alguna vez? ¿Creéis que es mejor que hable con los padres? ¿O les escribo una nota?
¡Muchas gracias!