¡Hola a todos!
Me gustaría saber qué pensáis después de mis dos últimas visitas al veterinario. A lo mejor soy demasiado desconfiada, pero creo que cuando tienes un animal, tienes el deber de cuidarlo como toca.
Tengo una gatita que se llama Vaïana y tiene 10 meses. Es supercariñosa, adorable, juguetona... ¡Es mi bebé! Después de su primer celo, decidí esterilizarla el 23 de marzo de 2018. En los 15 días siguientes a la operación, me di cuenta de que había gotitas de sangre por el suelo. La sangre venía de su zona íntima. Cuando fui al veterinario, le tomó una muestra de orina y la analizó con una tira y al microscopio. Me dijo que tenía una cistitis hemorrágica (que según él es muy común en gatos...), pero que no tenía nada que ver con la operación. Le puso una inyección de antibiótico y yo le estuve dando pastillas de antibiótico durante 15 días.
El problema es que Vaïana sigue sangrando a pesar del tratamiento. Son solo unas gotas que pueden durar dos o tres días. No se limpia bien sus partes. Y cuando la cogemos o duerme con nosotros, muchas veces nos mancha de sangre. Eso sí, come y bebe bien, no tiene problemas para ir al baño, no le duele nada y su comportamiento no ha cambiado. Después de un mes soltando sangre, estoy muy mosqueada porque antes de la operación estaba sanísima.
Acabo de traerla de nuevo del veterinario, pero por desgracia no ha podido analizar la orina en el laboratorio porque no ha querido mear. Según él, hay varias posibilidades:
- Un traumatismo por la operación.
- Una infección de orina específica (no me acuerdo del nombre).
- Algo parecido al celo que tienen las perras (tampoco me acuerdo de cómo lo llamó), un exceso de hormonas. Pero como está esterilizada, dice que es imposible y más siendo una gata.
Y así estoy. No hemos avanzado nada y me toca seguir esperando. Aunque me ha asegurado que no es grave, no lo veo nada claro. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Os ha pasado algo parecido?