Hola a todos,
Acabo de descubrir este foro y vengo aquí para desahogarme con vosotros y quizás hablar con otras personas que estén pasando por lo mismo que yo.
Siempre me han vuelto loca los animales desde pequeñita, pero como mis padres siempre se negaron a tener uno, tuve que esperar a independizarme para poder adoptar por fin a un compañero de cuatro patas.
Y así llegó él, en 2003, nada más terminar los estudios (yo tenía entonces 22 años): un gatito de 3 meses, todo negro, que me regaló mi pareja de aquel entonces. Lo habían tirado desde un coche a un jardín...
La primera noche que durmió conmigo, le oí suspirar como si sintiera que por fin estaba en buenas manos. Me acuerdo de la emoción tan inmensa que sentí al darme cuenta de que tenía toda la responsabilidad sobre ese pequeño ser vivo, sobre su felicidad y su bienestar...
E hice todo lo posible (¡o eso espero!) cada día para que fuera lo más feliz posible. Vivimos 18 años de una relación superestrecha, estaba muy unida a él y él me lo devolvía con creces... No pensaba que fuera posible tener un vínculo tan fuerte con un gato, yo decía que era un "gato-perro" :)
Pero bueno, su salud empeoró de golpe hace un mes. Yo esperaba ingenuamente que se recuperara, como cada vez que había tenido algún achaque, pero esta vez no fue así. Se puso peor, le veía sufrir y cada vez estaba más malito... llegué a desear que se fuera mientras dormía, en su casa, pero por desgracia tuve que tomar la decisión más difícil de mi vida y llevarlo para que dejara de sufrir. Fue un momento horrible...
Desde entonces siento un vacío enorme, la sensación de que una parte de mí se ha ido con él...
Yo, que siempre he adorado a los animales y que siempre decía que no podría vivir sin ellos, que tendría otro en cuanto mi Forrest se fuera... pues ahora ya no lo sé.
Me imagino que es el trauma del duelo el que me hace pensar así hoy, pero más allá de eso, me digo que nunca volveré a encontrar el mismo vínculo (y es normal, cada ser vivo es diferente) y que no podré evitar buscar gestos de Forrest en un nuevo compañero...
Y si algún día por fin me siento preparada, me digo que sobre todo no debería coger un gato que se le parezca, o incluso evitar que sea un macho.
¿Qué pensáis vosotros? Para los que habéis pasado por este mal trago, ¿también habéis pasado por esta fase?
Gracias de antemano,
Mathilde