Hola,
No sé si mi experiencia te servirá de algo, pero mi gato de 15 años tuvo hace poco una herida parecida. Eso sí, la suya estaba en el costado y era bastante más pequeña (2,5 x 1,5 cm). Era una herida que tampoco cicatrizaba, se iba haciendo grande poco a poco y tenía un aspecto como abultado. Por otro lado, como te pasa a ti, no parecía que le doliera, aunque ya sabemos que los gatos son muy duros y aguantan mucho el dolor, así que nunca se puede estar seguro al cien por cien.
Al explorarlo, mi vete no supo decirme qué era, solo que para él no tenía pinta de ser nada canceroso para nada. Por ese lado no estaba nada preocupado. Y te digo que confío plenamente en mi veterinario.
Le dio una sesión de láser para acelerar la cicatrización, pero para que fuera efectivo de verdad (y aun así, sin garantías), habría que haberle dado varias sesiones. El problema es que mi gato odia ir al vete por una mala experiencia que tuvo, así que tienen que dormirlo cada vez que va y era imposible hacerlo así.
En su lugar, el vete me mandó una pomada de miel para ponérsela y le puse un collar isabelino. Con eso, la herida ya no estaba tan en carne viva, pero tampoco se puede decir que cicatrizara de verdad. Con el tiempo, aquello parecía más bien un bulto grande, como una mezcla de pelos y una especie de costra. Al final, después de 2 meses con el collar puesto, el gato consiguió arrancárselo todo y vuelta a empezar, otra vez nos encontramos con la misma herida. Después de que pasara lo mismo varias veces, el veterinario acabó operándolo para quitarle la lesión de una vez por todas. Mi gato tiene 15 años, así que no estaba nada tranquila, pero no me quedaba otra opción; la situación no era nada buena para él teniendo que llevar el collar puesto sin parar, además del riesgo de que fuera a peor o se infectara.
Al principio, el veterinario quería hacer un análisis histológico para saber qué era, pero al final, después de la operación, decidió que no hacía falta. Primero mencionó que podía ser un queloide, pero al final dijo que era un granuloma local que, según él, salió por lamerse una herida.
Total, que en mi caso no fue nada grave, aunque en cuanto el gato se quedaba sin el collar la herida se ponía otra vez en carne viva porque, como te pasa a ti, no cicatrizaba nada e incluso se extendía.
Mi comentario es solo mi experiencia personal, así que hay que cogerlo con pinzas, lógicamente. Además, la herida de mi gato estaba en el costado y era fácil de quitar, pero en tu caso, al ser en la pata y por el tamaño que tiene, parece imposible sin un injerto.
En fin, como ya te han recomendado por aquí, estaría bien pedir una segunda opinión médica y ver si hace falta hacer una biopsia.
En cualquier caso, ¡mucho ánimo! Dale un achuchón a la pequeña de mi parte.