Hola,
A finales del año pasado acogimos a Simon, un gatito ragdoll. Tenía casi 4 meses.
Se adaptó súper rápido a su nueva casa. Está muy a gusto, tiene un montón de juguetes y cajas de cartón a su disposición para desfogarse y morder cosas, y come bien.
Desde el principio, tenía la manía de mordisquearnos los dedos cuando le acariciábamos.
Yo le decía un "no" rotundo con el dedo levantado y pasaba de él un rato.
Nunca ha dejado de hacerlo y la cosa va a peor.
Es un gato muy independiente, nada mimoso... nunca se nos sube encima ni duerme con nosotros por la noche, por ejemplo. A veces se tumba cerca de mí cuando estoy leyendo en el sofá. Entonces me pongo súper contenta y le acaricio con cuidado, pero solo dura 3 segundos: se da la vuelta, me agarra la mano con las patas y me muerde.
Ahora, cuando le digo que no con firmeza señalándole con el dedo, echa las orejas para atrás y me ataca de malas maneras...
También nos ataca a los pies y a las piernas cuando nos movemos.
Nunca hemos usado las manos para jugar con él, siempre jugamos con la caña de pescar.
Es una frustración enorme y no entiendo nada...
Hemos tenido 12 gatos hasta ahora, todos adoptados desde pequeñitos, y nunca me había pasado esto. Elegí comprar un ragdoll precisamente por su carácter dulce y lo apegados que son a las personas con las que viven.
Enseguida le pedí consejo a su criadora, pero me dijo que no lo entendía y me propuso que le ignorara cuando hiciera eso y dejara que él viniera a nosotros.
No funciona en absoluto... no nos necesita para nada...
Tiene 5 meses y medio y tengo pensado castrarle pronto.
Acepto cualquier consejo o idea... su comportamiento nos tiene bastante descolocados. Muchas gracias, Marianne