"Pero ¿qué demonios es esto?" Esto es lo que debió pensar este policía de la ciudad alemana de Crailsheim, que se estaba dando una tranquila ducha en el sótano de la comisaría de Park Street cuando, de repente, sintió "algo esponjoso" rozándole la pierna.
El agente dio un respingo en mitad de su aseo y, al mirar hacia abajo, no pudo creer lo que vieron sus ojos.
Algo le roza en la ducha
Se trataba de un perro marrón que le miraba fijamente con carita de ternura mientras el agua le caía por encima disfrutando también de la ducha.
No había duda de que acababa de atrapar a un auténtico fugitivo.
¿De dónde había salido?
Sus compañeros no daban crédito. El policía salió del baño ataviado solo con una toalla y un perro a cuestas. "¿De quién es este perro?", preguntó. Pero no tuvo respuesta. Su nuevo amigo canino no tenía propietario conocido.
"Algunas cosas resultan casi inexplicables y esta es una de ellas". Es la conclusión a la que llegó el secretario de prensa de la jefatura de policía de Aalen sobre este caso particularmente curioso.
¡Pertenece a un refugio!
Después de un rato de risas y juegos con el perro, la situación se puso un poco más seria cuando descubrieron la verdad y confirmaron que se encontraban ante un caso de lo más atípico: este perro se escapó la noche anterior del refugio de Crailsheimer, situado a varios kilómetros de distancia, y los voluntarios de este centro ya habían publicado varios anuncios alertando de su correspondiente búsqueda.
Su fuga solo duró unas horas y unos cuantos kilómetros, pero resulta curioso que eligiese la comisaría de policía para 'entregarse' a las autoridades.
El policía que lo encontró comparte su más inteligente sospecha: "El pequeño callejero probablemente había terminado su viaje y quería que la policía le llevase de nuevo de regreso a casa"