En 2020, Ashley Kelley (una voluntaria de la asociación Wrenn Rescues en California) se encontró con un caso de rescate urgente: un gatito recién nacido necesitaba que alguien le diese el biberón con el objetivo de salvarle la vida.
''Una señora había encontrado al gato en el exterior de su casa. Estaba solo, tenía frío y maullaba sin cesar. Sin pensárselo demasiado, la mujer puso al gato en un lugar cálido y resguardado, vigilando en todo momento si la madre del gatito venía a por él. Pero ¡nadie fue a buscar al minino'', contó Ashley a Love Meow.
"Obviamente, tenía hambre y algo me dijo que tenía que ir a buscarlo de inmediato", asegura la voluntaria.
El gatito presumía de un detalle muy especial
Tras rescatar y llevar al gatito a su casa, Ashley le preparó un biberón de leche para darle de comer e intentar salvarle la vida.
Y fue exactamente en ese momento cuando la voluntaria se dio cuenta de que el gatito no era como los demás. El minino tenía la nariz hundida. Un detalle que, según piensan desde la asociación, incitó a su madre a abandonarlo.
Afortunadamente, la mujer disponía de los medios necesarios para darle de comer al minino a través de un tubo. Tras la primera toma, Ashley bautizó al recién nacido con el nombre de Aela, y juntos se echaron una siesta reparadora sobre la cama.
La nueva mamá de Aela
Ashley alimentó a su gatito durante dos semanas con un tubo de alimentación, convirtiéndose de esa manera en la nueva mamá del minino. "Es un gatito normal. Reconoce mi olor y me aprieta las manos", contó la mujer.
Fueron pasando las semanas y los ojos de Aela se abrieron, sus oídos se desarrollaron y sus maullidos se volvieron más fuertes. "Me encanta su nariz, que se arruga cuando maúlla. Nunca he conocido un recién nacido más feliz y angelical en mi vida", aseguró orgullosa su mamá humana.
Buenas noticias
Después de varios días de angustia por resolver el problema del gatito, el veterinario les dio una buena noticia a ambos: ''Aela ya no tiene que ser alimentada por una sonda'', confirmó el doctor.
Y, desde ese instante, Ashley pudo contemplar emocionada a Aela comer sola, ganar peso y presumir de un cuerpo atlético y cargado de energía.