Hola Lili-Joy,
Me parece difícil impedir que los niños, sobre todo a la salida del cole, se emocionen, corran por todos lados, griten a veces y, por tanto, sean estímulos muy potentes que acaban excitando a tu perra.
Respecto a lo del "no", siempre me ha dejado más que perplejo ver cómo se percibe esa palabra como algo supernegativo al comunicarnos con el perro. Incluso he visto a gente por aquí aconsejando no usar nunca el "no" pero recomendando el "stop" o el "quieto". Sigo buscando la diferencia...
El "no" es solo una palabra. Para el perro, es solo un sonido. Ese sonido luego se modula con la entonación, que es a lo que el perro es sensible. Igual que será sensible a tu postura y a tu comportamiento cuando digas ese sonido. Todo eso le sirve para descodificar tu intención. Si tu intención es frenar una conducta, da igual qué palabra uses. Lo que importa es la entonación y la actitud general. "No", "stop", "quieto", da exactamente lo mismo. Igual que el valor afectivo que tú le des a las palabras, que para el perro no significa absolutamente nada.
Volviendo al tema de los niños.
Para que la socialización con los humanos sea completa, el animal tiene que estar en contacto con varios tipos de personas. Porque para él, cada variante de ser humano (hombres, mujeres, niños, ancianos, negros, blancos) puede ser como una especie distinta y necesita socializar con cada una.
Con esto te quiero decir que tu hija, para tu perro, no es necesariamente representativa de todos los niños. Y que estos, al ser menos conocidos, pueden provocar reacciones más instintivas que sociales.
Quizás podrías organizar una merienda con varios niños y animarlos, como si fuera un juego, a participar en la socialización de tu perra. Podrían, por ejemplo, no hacerle ni caso mientras esté excitada y empezar a prestarle atención en cuanto se calme. Por supuesto, es necesario que ellos también estén tranquilos. Tendrás que estar tú presente, lista para intervenir por si acaso. Nunca se deja a los niños solos con un perro, y menos si no son de la familia.
Si los niños tienen ganas de jugar y tu perra no se calma, entonces habría que apartarla hasta que se tranquilice. Este tipo de ejercicio es superinteresante tanto para el perro como para los niños, porque los dos tienen que aprender a controlarse antes de poder interactuar. Así, los niños aprenden más sobre el perro y el perro aprende más sobre los niños. También es primordial que se familiarice con ellos para que tu perra pueda pasar, poco a poco, de un comportamiento instintivo a uno social. En cualquier caso, siempre tendrá que aprender que una excitación excesiva la deja sin interacción y que la calma, por el contrario, le permite recibir atención e interactuar.