Buenas noches.
Hace algo más de un mes que adoptamos a la pequeña Rhéa, que hoy tiene 3 meses y medio.
Es una pasada. Súper sociable (¡quizás demasiado!), casi no se hace nada en casa (algún accidente muy raro por la noche), es puro amor, nos hace caso con el "sentada" o el "quieta" casi siempre, es activa, juguetona y mil cosas más. Hasta mi veterinario me dijo maravillas de ella cuando fuimos hace unos días.
Pero hay un pero... Rhéa se "transforma" por la noche durante una hora y media: deja de escuchar, muerde sobre todo los pies o incluso el brazo, tira de la ropa y nos hace agujeros, e incluso gruñe si se nos ocurre regañarla cuando hace algo que no debe (como subirse al sofá). Vamos, que se pone incontrolable y tengo que reconocer que volver de un día de curro agotador y tener que aguantar su crisis sin más solución que encerrarme en mi cuarto se me hace muy cuesta arriba.
Hemos probado a ignorarla, pero vuelve con más ganas y muerde todavía más. Apartarla tampoco sirve de mucho porque se piensa que es un juego. Decirle "stop" (que lo entiende y lo hace cuando no está en plena crisis), darle un juguete, pedirle que se siente o se esté quieta (no hace ni caso en esos momentos...), decirle que no... En fin, nada parece funcionarle. Se va excitando cada vez más y, al cabo de hora y media, vuelve a ser mi cachorra "normal" con sus mimos, sus besitos, etc.
Como tengo dos horas de trayecto al trabajo más las 7 horas de jornada, solo sale dos veces al día entre semana y tres los findes. 45 minutos por la mañana + 10 min de juego antes de irme. Luego tiene su alfombra de olfato, el Kong y otros dos juguetes para que se entretenga durante el día. Cuando llego a las 18:15, sale 10 min al jardín mientras limpio su pipi y luego nos vamos a dar un paseo de 50 min donde también jugamos. A mitad de paseo ya se empieza a poner nerviosa y, en cuanto cruza la puerta de casa... se convierte en un Gremlin. Y en ese rato no podemos ni jugar con ella ni darle mimos porque al mínimo contacto se revoluciona más.
Me siento un poco perdida, hago todo lo que puedo con el poco tiempo que tengo para cubrir sus necesidades. Le dedico tanto tiempo que casi no me queda nada para mí. Entiendo que es una cachorra y que necesita desfogarse... pero que lo haga con nosotros se está volviendo muy complicado y me gustaría, por lo menos, poder prepararme la cena sin que me muerda los pies o me rompa los pantalones.
Acepto cualquier consejo o explicación, estaré encantada de leeros (con buen rollo, a ser posible...)