Buenas, os cuento: a finales de octubre mi mujer y yo decidimos adoptar a una perrita joven (de 2 meses), cruce de cane corso por parte de madre y staffy por parte de padre. A pesar de haber tenido bastantes quebraderos de cabeza con ella (es bastante dominante y no he cedido ni un milímetro en su educación; soy comprensivo si veo que no lo hace aposta, pero más severo si no es así. Por severo me refiero a que si me ladraba fuerte o se meaba delante de mí mirándome a los ojos, la cogía por el pellejo del cuello, la ponía bocarriba con la palma en la garganta y la otra mano en el hocico. Ojo, sin forzar ni ser violento, hablándole seco pero sin gritar), la verdad es que ahora me obedece a pies juntillas tanto en casa como de paseo. Es limpia, casi no ladra nunca ni gruñe, me sigue a todas partes y le encanta sentarse entre mis piernas o a mi lado. Juega un montón, me trae su cuerda y hacemos de 3 a 4 sesiones diarias de 15 minutos de ejercicios, juegos y mimos. Con mi hijo de 3 años, aunque el peque a veces puede ser un poco bruto (estamos trabajando mucho eso con él), ella se deja hacer de todo. Si se cansa, le da un toquecito con la cabeza para apartarlo y se va a su rincón. Es muy protectora con él: no soporta que le levantemos la voz o que hagamos el gesto de darle un azote; se mete en medio y hasta gruñe, aunque no muerde. Se nota que es una perra que no soporta nada la violencia.
Pero el problema es con mi mujer. En cuanto salgo por la puerta, la perra empieza a ladrarle y oigo a mi mujer gritar desde fuera. Le gruñe a menudo y, si yo no estoy, no le hace ni caso, a menos que vea que mi mujer está a punto de explotar porque no puede más. Cuando llego a casa, mi mujer está más agotada por la perra que por nuestro hijo. La verdad es que no sé muy bien qué hacer en esta situación. No sé si soy yo, como dueño, el que tiene que marcar la jerarquía en nuestra "manada" (¿y cómo?) o si es mi mujer la que tiene que trabajárselo por su cuenta. Para que sepáis, al principio ella pensaba que yo era muy bruto (por lo de cogerla del cuello y ponerla bocarriba), pero al final lleva dos semanas intentando hacer lo mismo y la perra se lo toma como un juego, le divierte en vez de ver que le está marcando límites...
Gracias de antemano y perdón por el tocho, pero para entender a la perra creo que cuanto más detalles dé sobre su entorno, mejores serán vuestras respuestas :D

