Me siento fatal, no puedo aceptarlo.
Ayer perdí a mi perra y no estaba a su lado, estaba sola; si lo hubiera sabido, no me habría ido nunca.
No tenía nada raro antes de irme, seguía con el mismo problema de estos últimos 4 meses: la hernia discal, que se le había agravado. Le costaba moverse y no tiene ningún tratamiento, solo que le costaba salir a pasear y ya estaba viejita, 13 años dándome amor.
Me fui de viaje 4 días y dejé a mi perra como siempre en casa, con la puerta abierta para que entrara y saliera al jardín cuando quisiera. La chica de la limpieza pasa todos los días a ver si está bien, se queda un rato y le cambia el agua y la comida.
Me mandaba fotos suyas para que estuviera tranquila durante el viaje, pero ayer se la encontró muerta. Cogí el avión y volví lo más rápido que pude para enterrarla en nuestro jardín. No entiendo cómo pude dejarla... estaba bien, como siempre, sin ninguna señal de alarma. Comía bien, bebía agua, entraba y salía entre la casa y el jardín, dormía normal y sin signos de dolor. El único problema, pero que el veterinario me decía que era normal por la hernia y la artrosis, es que no se aguantaba las ganas de hacer sus cosas como antes.
No quería llevarla a una residencia, preferí dejarla en nuestra casa, en su camita, entre su jardín y su salón para que no tuviera ansiedad.
En casa de mis padres también era imposible, viven en un piso con escaleras y era imposible para mi perra bajarlas por la hernia y la artrosis.
Pensé que era la mejor decisión, ya que no me la podía llevar conmigo.
Estoy muy triste y no tengo consuelo, me digo a mí misma que no debería haberme ido nunca. No sé si habrá sufrido o no, si me habrá buscado, si pensó que la había abandonado.
Estoy destrozada y no levanto cabeza.
No sé si sufrió o si murió mientras dormía... a lo mejor si la hubiera llevado al veterinario habría podido acompañarla en su final. Fui una egoísta por irme estando ella malita, me culpo muchísimo.