Kodiak
Te gusta mucho hacerte castillos en el aire con lo de la esterilización. Si quieres, te presto yo el catalejo para localizar a las hembras y la red para pillarlas. Pero eso sí, el cirujano lo vas a tener que traer tú por tu cuenta, y el dinero también, sobre todo en un país donde ni los orfanatos cumplen con los estándares de la Unión Europea.
La esperanza de vida baja por culpa de varias enfermedades
Los perros callejeros viven en una situación en la que es imposible que tengan buena salud, lo que hace que sea muy fácil que acaben sufriendo estas enfermedades:
Leptospirosis: Es una enfermedad que afecta a los riñones, provocando una insuficiencia renal y la muerte del animal. Además, por desgracia, es una enfermedad que se puede contagiar a los humanos.
Moquillo: Esta enfermedad se contagia entre perros y no tiene un tratamiento específico. Afecta tanto al aparato digestivo como al sistema respiratorio.
Rabia: Esta enfermedad es mortal y se puede transmitir a los gatos y a las personas.
Pulgas y garrapatas: Tener estos parásitos es lo habitual en los perros callejeros. Además, las garrapatas pueden transmitir otras enfermedades graves, como la enfermedad de Lyme.
Sarna: Es una enfermedad causada por un ácaro que les quita muchísima calidad de vida y les provoca problemas en la piel muy graves.
La presencia de estas enfermedades hace que los perros vivan muchísimo menos. Para un perro, que lo abandonen es, básicamente, una sentencia de muerte.
¿Cuánto vive un perro callejero? - La esperanza de vida baja por culpa de varias enfermedades
¿Cuánto vive un perro callejero?
No hay una sola respuesta para esto porque, por ejemplo, es muy posible que un perro que nazca en la calle ni siquiera llegue a ser adulto. En cambio, los perros adultos que han sido abandonados y tienen la suerte de que los adopte una buena familia pueden llegar a recuperar su salud.
A veces, los perros callejeros viven en zonas con mucho movimiento, lo que hace que les sea más fácil encontrar comida. Pero claro, esa misma situación puede acortarles la vida porque pueden acabar atropellados.