Lo fundamental, creo yo, es que el que acude a una protectora tenga claro que va a rescatar a un animal y entienda lo que eso conlleva, que no siempre pasa.
Y aunque llevo poco tiempo como casa de acogida, ya me he dado cuenta de que explicarles todo a los adoptantes no es una ciencia exacta y que es imposible asegurar al 100 % que la adopción vaya a salir bien, por muchas ganas que le pongas. (Como no sois vendedores, no es vuestro papel "garantizar" nada, pero me fijo en que los que quieren adoptar suelen esperar que lo hagáis).
Hay demasiados factores en juego y algunos son imposibles de prever.
Hace poco tuvimos por aquí el caso de una chica que adoptaba por primera vez y eligió como primer perro a un adulto con muchísimas carencias, súper miedoso y nada acostumbrado a su entorno; al principio no podía ni sacarlo a la calle. Me flipó lo optimista que era esta chica, que en vez de agobiarse, se buscó la vida durante la adaptación e incluso puso una zona de césped artificial en casa para que hiciera sus cosas en ese tiempo.
Era súper positiva y enseguida empezó a dar buenas noticias: el perro cada vez tenía más confianza y curiosidad.
Y parecía que con eso ya era feliz (ver cómo el perro iba mejorando), sin esperar resultados concretos ni marcarse metas raras. ¡Mira que yo he tenido ya varios perros, pero no habría estado tan tranquila como ella en esa situación!
Para que veáis que alguien que adopta por primera vez puede sacar adelante una situación difícil, mientras que otros —sea su primer perro o no— se asustan y se echan atrás a la mínima, incluso con cosas que tienen fácil solución, como un poco de reactividad o que muerda algo por el estrés.
Es algo que no se puede saber de antemano.
La protectora solo puede fiarse de la motivación inicial de la gente, no puede adivinar el futuro.