Lo que quiero decir es simplemente esto: en mi opinión, un perro con un sistema digestivo sano debería ser capaz de digerir de todo, incluidos los ingredientes de una dieta barf (carne cruda, por ejemplo), aunque no sea la alimentación base que hayamos elegido para él.
Y creo que gran parte de esa "fragilidad digestiva" de la que se habla tanto hoy en día se debe a la falta de variedad en la comida.
Al menos eso es lo que me hace pensar la experiencia que tuve con Basile, que al principio digería FATAL la carne cruda y a quien le podría haber puesto perfectamente la etiqueta de "delicado" para siempre. Pero la experiencia demostró que, una vez que fue capaz de digerir bien esa carne cruda, pasó a ser capaz de digerir cualquier cosa.
Si yo fuera criadora, creo que optaría por variar la alimentación de mis cachorros desde bien pequeños —¡como hacemos con los bebés!— para evitar que empiecen su vida con ese hándicap de no poder digerir nada más (o en cantidades muy pequeñas) que el pienso de una marca específica.
Piénsalo bien: el sistema digestivo de algunos perros no ha estado en contacto casi nunca, desde que nacieron, con nada que no sea la leche de su madre y el pienso de una marca concreta, siempre que el dueño haya seguido dándole lo mismo que el criador. En ese contexto, ¿cómo se va a acostumbrar fácilmente a digerir otra cosa?
Además, hay algo que nunca he terminado de entender: cuando un dueño dice que no le da tal o cual alimento a su perro porque "le da diarrea", no sé nunca si se refiere a que el perro pone la casa perdida y se retuerce de dolor, o si simplemente hace un par de cacas líquidas al día.
Hay alimentos que hacen que las cacas sean más blandas (¡como nos pasa a nosotros con las ciruelas pasas!), y eso no significa que no los toleren bien.
(Por cierto, no estoy a favor de empezar una dieta barf solo con pechuga de pollo cruda, como se suele recomendar: la carne cruda a secas hace que las cacas sean bastante blandas y puede dar la sensación de que no le sienta bien, cuando en realidad basta con añadir cosas que den un poco de "consistencia" —¡huesos, precisamente!— para que las cacas vuelvan a ser normales).
Obviamente, cuando intentamos recuperar en un perro de 2 meses, 1 año o más una habituación que no se hizo en su momento, nos podemos encontrar con un perro que encadena una diarrea tras otra. Mi opinión es simplemente que salimos ganando si vamos más allá de estos pequeños contratiempos (usando el sentido común, claro; no se trata de ignorar la diarrea, sino de no descartar sistemáticamente cualquier alimento que la provoque, sino buscar la forma de introducirlo de otra manera, más poco a poco) para conseguir que nuestro perro sea más todoterreno.