Hola,
La verdad es que ya no sé qué hacer. Me encantan los animales, he sido voluntaria en protectoras durante muchísimo tiempo. Cuando conocí a mi marido, trabajaba en una tienda de animales y le gustaba la acuariofilia (como a mí). Yo tenía un gato y parecía que le caía bien, pero a los pocos meses me quedé embarazada por accidente y empezamos nuestra vida juntos porque todo iba bien.
Poco a poco le empezó a dejar de gustar el gato; es un maniático de la limpieza y vio que el gato se restregaba por el compost, así que acabó por no aguantarlo. Lo ignoró totalmente durante 10 años, pero nunca le hizo nada malo, algo que yo no habría soportado. El gato murió y, como me apasionan los animales, sentía la casa muy triste. Para mí es casi vital vivir con un animal (los animales fueron mi terapia de pequeña ante los problemas familiares), así que adopté un perro porque él ya no quería gatos.
A día de hoy, no quiere al perro, se pasa el tiempo diciéndome que la casa apesta, que se lo he impuesto y que no se da cuenta de que esos olores son un calvario para él. Quiere que el perro viva fuera, pero yo no quiero, es un abuelito de la protectora. ¿Alguien ha pasado por lo mismo? Paso el aspirador cada dos días, friego el suelo un par de veces por semana con un producto que huele súper bien especial para casas con perros, le doy dieta BARF, y lavo al perro y las fundas de su cama una vez al mes. El perro solo tiene acceso al salón, el comedor, la entrada, el pasillo y el sótano; nada de entrar en las habitaciones ni subirse al sofá... Estoy muy triste y me gustaría que me dierais algún consejo. No voy a abandonar ni a dar a mi perro, eso lo tengo clarísimo, solo busco soluciones para suavizar las tensiones por el tema del perro. Gracias.