Girarte para que no te vea lo puede interpretar como una respuesta por tu parte (y no le faltaría razón...), y entonces pensar que no ha sido lo bastante clara y volver a la carga con más fuerza.
Lo mejor es o hacer algo de verdad o no hacer NADA, pero hay que evitar las dudas, los gestos que delatan nuestras emociones, etc.
''No la obligamos a venir a la habitación con nosotros, la puerta está abierta, pero por lo general nos sigue".
Ojo, que ahí la has dejado elegir a ella.
Es mejor que este tipo de decisiones las tomes tú y no la perra.
A mí, personalmente, me parece un poco radical pasar de golpe esta misma noche de tener la puerta abierta con libertad para entrar, salir y moverse cerca de ti a... tener la puerta cerrada. La has acostumbrado a otra cosa, habéis cedido varias veces y, de repente, ¿se cierra la puerta?
Puede que funcione, pero me parece arriesgado.
Sabes que puede ladrar si no respondes a sus llamadas, así que creo que hay que evitar ponerla en una situación en la que pueda "fallar" (rascar la puerta, por ejemplo, que nunca se sabe, o que le dé por los cables...). Hay que evitar un cambio brusco que le pueda generar emociones negativas fuertes y, sobre todo, evitar el riesgo de tener que dar marcha atrás porque se ponga a ladrar. Si te levantas, ¿qué haces? Después de todo lo que ya habéis intentado y dejado a medias... No tendría sentido para ella y no os ayudaría a avanzar.
Si yo fuera tú, la iría acostumbrando primero durante el día, un día o dos. Varias veces al día, cierra las persianas si hace falta, métete en la habitación, quédate apenas unos minutos y luego cada vez un poco más. Primero con ella (no es obligatorio) y luego sin ella, con la puerta abierta pero con una valla o algo que haga de barrera. Que pueda verte y oírte, pero no entrar. No salgas hasta que esté tranquila; no queremos que piense que por ponerse nerviosa consigue que salgas de la cama. Puedes felicitarla por estar calmada al salir de la habitación, pero sin emocionarte demasiado.
Mientras tanto, las próximas dos noches por ejemplo, ¿por qué no duermes en el salón con ella? Al fin y al cabo es donde menos se agita. En un par de noches verás cuál es la mejor decisión: seguir así, reduciendo poco a poco el tiempo que pasas en el salón con los días, o bien optar por las noches en tu habitación con la puerta abierta y una valla... (pero para entonces, lo mejor es haberla preparado para eso, por si acaso, y no hacerlo de sopetón).
A la vez, estaría bien enseñarle a quedarse quieta CUANDO SE LO PIDAS en un sitio muy concreto. Eso te podría ayudar a dar el paso cuando quieras cerrar la puerta de la habitación, por ejemplo...