Hola a todos y a todas,
Vuelvo por aquí para pediros consejo para mi pequeño Ziggy, un golden retriever precioso que ya tiene cuatro meses. Para los que me leísteis en su momento, es el perro que vive en Brasil, que pilló el coronavirus canino y al que no dejábamos salir hasta que terminara el proceso de vacunación.
Después de leer vuestros mensajes (¡gracias!), decidí empezar a sacarlo de paseo antes de que termine de vacunarse. Le ponen la última vacuna a finales de mes y ya me quedaré más tranquila, pero mientras tanto lo saco por los alrededores unas 3 o 4 veces al día (vivimos en un piso pero hay muchas zonas verdes y descampados cerca) y la verdad es que va muy bien. Sale con correa porque hay carreteras y otros perros (prefiero evitar el contacto directo por precaución hasta la última vacuna), pero lo dejo corretear a su aire una vez al día durante unos 40 minutos en un sitio controlado (así voy trabajando la llamada).
Ziggy es un sol para muchas cosas; con la correa se porta bien, es súper juguetón, muy cariñoso, le encanta la gente y quiere jugar con todo el mundo; hicimos un viaje en coche y fue con su arnés en el asiento de atrás, al lado del peque (tenemos un niño de 4 años) y se portó de maravilla; por la noche duerme y espera a que me despierte, ya no se hace caca en casa y se aguanta a los paseos (lo del pis todavía no lo tiene controlado del todo, pero ya llegará).
En cambio, durante el día en casa es un poco difícil: aunque haya salido un buen rato y haya jugado mucho fuera suelto, en cuanto volvemos se pone insoportable; salta a las mesas, a las estanterías, intenta pillar cualquier cosa, se come las plantas, me pide juego todo el rato y, si no le hago caso, se pone a romper algo para llamar mi atención. No creo que sea por falta de actividad; pasa unas dos o tres horas al día fuera e incluso dentro juego mucho con él, le doy muchos mimos, etc. Trabajo poco y desde casa, así que estoy siempre aquí. Lo que pasa es que no puedo dejar de jugar con él porque, si no, rompe algo.
Mi solución de momento es obligarle a descansar: a horas fijas, de 10:00 a 12:00 y de 14:00 a 16:00, lo cierro en la cocina y, cuando vuelvo dos minutos después, está durmiendo como un tronco. Son sus siestas, ¿pero es normal que tenga que encerrarlo para que se calme? Me da mucha pena cerrarle el paso al salón cuando no puedo vigilarlo, ¡pero es que no puedo dejar que me destroce el piso ni estar las 24 horas pegada a él intentando distraerlo!
