Hola,
Llevamos una semana con nuestro cachorro en casa y estoy que no puedo más. Se me está haciendo cuesta arriba psicológicamente y no sé si la cosa mejorará o si, por el contrario, irá a peor con el tiempo.
- Los paseos: es muy miedosa. Por la mañana temprano o por la noche va bien porque hay menos tráfico, pero durante el día es una odisea. En cuanto pasa un coche se sienta y a veces no quiere avanzar más. Se pone a lloriquear y tira de la correa para volver a casa.
A veces también es simplemente que le apetece tumbarse a morder palos o se para cada dos por tres para olisquearlo todo. Al principio la dejábamos porque queríamos que se acostumbrara a los estímulos, pero ahora el problema es que nos cuesta la vida avanzar ni diez metros. Cuando va suelta la cosa cambia mucho; supongo que por seguimiento natural tiene miedo de perdernos y nos sigue, pero no podemos soltarla por el día porque todavía no tiene nada de llamada.
- El tema de los pises: cuantos más días pasan, más accidentes hay en casa. No lo entendemos. Y eso que nos estamos esforzando un montón: nos levantamos a las 6:30 para sacarla y bajamos cada hora y media o dos horas hasta que nos acostamos (y los paseos no son precisamente un camino de rosas, como ya os he contado). Aun así, los escapes dentro de casa se multiplican. A veces no hace nada fuera y, ¡pum!, nada más cruzar la puerta del portal se lo hace todo. Es agotador mentalmente hacer todo esto (sacarla cada hora y media hace que sienta que no descanso ni un segundo) y ver que no sirve para nada. La premiamos cuando lo hace fuera y le decimos un "no" firme cuando es dentro. ¡Hoy se ha hecho su primera caca en casa justo después de subir de la calle!
- El juego agresivo: al volver del paseo, ¡se pone a ladrar y me muerde los pantalones y las piernas! Tira de la ropa sacudiendo la cabeza y, desde hoy, incluso gruñendo. Por mucho que yo me queje (y no me hace falta fingir mucho, la verdad) o le diga "no" y pase de ella, se calma en el momento (no al segundo, tarda unos 30 segundos), pero este comportamiento vuelve cada día. Jugamos, entre otras cosas, a juegos de tirar de la cuerda; seguí los consejos de un educador que decía que eso de que el instinto agresivo va ligado a este juego es un cuento chino y que, al revés, es un buen desahogo. Me arrepiento un montón, porque fue empezar a jugar a tirar y empezar con este comportamiento.
La duda que tengo es: ¿esto se calma al crecer o va a ir a más?
¿A alguien le ha pasado algo parecido y el perro se ha tranquilizado con la edad?
Lo que me agobia es que ya he buscado todos los consejos habidos y por haber en vídeos de educadores y en el foro, y siento que ya he llegado a mi límite, no sé qué más puedo hacer.