¡Hola!
Mi pareja y yo hemos adoptado hace un par de días a un cachorrito de jack russell cruzado con epagneul bretón. Nació el 19 de junio (tiene 2 meses y medio) y vivía con su madre, una hermanita (camada de 5 perritos), otra perra y un gato cuando lo adoptamos.
Por nuestra parte, no es nuestro primer perro. Perdimos al anterior hace casi un año (un pastor de los pirineos de 15 años) y tenemos un gatito sordo de unos 3 o 4 años (lo recogimos ya de adulto).
Estamos intentando educarlo con refuerzo positivo, o al menos lo intentamos lo mejor que podemos, porque sabemos que es una raza con muchísima energía. Durante el día todo va genial, es súper listo, aprende rápido y la convivencia con el gato va bastante bien.
Estamos con las órdenes de "sentado", "no" y "a tu sitio", y también practicando el paseo con correa. Estamos esperando a que tenga todas las vacunas para sacarlo a pasear de verdad; de momento solo está por casa y el jardín.
Vaya parrafada os he soltado para presentarme (soy nuevo por aquí), pero es para llegar al primer problema que tenemos: la noche.
Vivimos en una casa con planta de arriba y queremos prohibirle el acceso (por no hablar de que no es nada bueno que un cachorro ande subiendo y bajando escaleras). El caso es que el peque entra en pánico, grita y llora en cuanto subimos a acostarnos. Lo dicho, nada raro los primeros días, el problema es que él también intenta subir.
Tenemos una barrera ligerita que nos servía con el otro perro, pero este se la merienda y consigue subir igual. Y ahí es cuando no sabemos qué hacer.
Hemos probado a decirle "¡No!" desde arriba o cuando ya ha subido. Lo bajamos en brazos o cogiéndolo por el pellejo del cuello para llevarlo a su camita. Pero no hay manera. Aúlla, grita, llora, hasta le da diarrea, y vuelve a subir corriendo moviendo la cola (no sé si de alegría o de puro estrés).
Queremos evitar a toda costa que siga haciendo esto o que se lo tome como un juego. No sabemos si lo estamos haciendo bien. Al principio pensábamos ignorar sus llantos unos días para que empezara a desapegarse un poco, pero no contábamos con que la barrera no serviría de nada. Aunque casi nunca se va a quedar solo más de un par de horas (mi pareja tiene un horario muy flexible), no queremos que tenga hiperapego y que sufra cuando salgamos.
Anoche al final acabé cediendo y me quedé a dormir en el sofá ignorándolo totalmente, y así se calmó. Pero claro, esto no es una solución para siempre.
Me gustaría que me dierais vuestra opinión:
¿Qué estamos haciendo mal?
¿Es demasiado pronto para dormir lejos de él?
¿Es normal que esté tan apegado a nosotros en solo dos días?
¿Qué hacemos cuando sube aunque se lo queramos prohibir?
Muchas gracias de antemano por vuestros consejos,
Adrien