Buenas noches,
Os escribo porque estoy desesperada. Mi jack russell tiene 6 años y me está haciendo pasar un auténtico infierno. La situación dura ya unos 4 años.
De peque era superbueno, muy formal, mimoso... No hacía tantas trastadas comparado con otros jack russell que conozco. Teníamos un vínculo muy fuerte, era la alegría de mi vida (¡y lo sigue siendo!).
Hace 4 años tuve unos problemas de salud que duraron 3 años. Al principio, el comportamiento de mi perro no cambió, así que no sé si realmente tiene algo que ver o no.
Todo empezó con un gruñido una noche que le toqué el cuenco de la comida; no le hizo ni pizca de gracia y se puso bastante agresivo. Le regañé, pero eso no fue más que el principio. Poco a poco la cosa fue a peor hasta que empezó a atacarme (muy a menudo). Me perseguía para morderme y me tenía que encerrar en alguna habitación para "escapar" de él. Sé que suena ridículo dicho así, pero el perro debía de notar mi miedo. Me ha mordido un montón de veces, tengo cicatrices en las piernas e incluso me llegó a abrir un dedo y me tuvieron que dar puntos.
He hecho de todo para intentar entenderle: le he llevado a varios veterinarios, he consultado con un etólogo, pero nada ha funcionado y la cosa ha ido a más.
A pesar de todo, siempre he tenido paciencia y JAMÁS se me ha pasado por la cabeza deshacerme de él, aunque mi gente cercana me decía que era peligroso y que tenía (y tengo) que dar el paso por mi bien y por el suyo. Mi relación de pareja está pendiendo de un hilo; mi novio ya no quería saber nada del perro después de que me mordiera delante de él.
Nuestros antiguos vecinos se quejaron de sus aullidos; nos dejaron una nota cuando nos mudamos y luego nada más. Pensé que ya se le había pasado, que era solo por el cambio. Pero al final, la comunidad de vecinos se quejó. Así que decidí mudarme antes que dejar a mi perro, porque podíamos quedarnos en el edificio pero sin él. Para que os hagáis una idea, hasta pensaba que los vecinos exageraban porque yo nunca había oído a mi perro hacer ruidos así.
Nos mudamos a un piso nuevo y el perro parecía más feliz y, sobre todo, más relajado. Ni ladridos ni quejas. Llevamos aquí 3 meses y este finde me he dado cuenta de que se pone a aullar como un loco cuando no estamos. Por si acaso, había cerrado hasta las ventanas (estamos en el último piso) y le oí aullar estando yo fuera del edificio. Desde entonces estoy fatal, no me atrevo ni a salir por miedo a que moleste a los vecinos. Me voy a trabajar con un nudo en el estómago. Estamos muy a gusto aquí, los vecinos son muy tranquilos y me da pánico molestarles siendo nuevos.
(Os pongo el resto en los comentarios)