Dejo a mi cachorro de 11 semanas solo en la cocina cuando me voy a trabajar.
Cuando vuelvo me acerco con mucho cuidado y no se oye nada, está durmiendo.
Pero en cuanto me oye, empieza a llorar y a hacerme fiestas como un loco, gimiendo por lo menos 10 minutos seguidos.
Lo raro es que parece que esté llorando de verdad o quejándose como si le doliera algo, aunque al mismo tiempo está feliz de verme.
Me da una pena el pobre...
¿Esto es normal?
Y otra cosa, en casa me sigue a todas partes como si fuera mi sombra. Si por la noche me levanto 30 veces del sofá para ir a la cocina, me sigue las 30 veces. Da igual que esté medio frito, se levanta, me sigue y se vuelve a echar a mis pies mientras estoy fregando los platos, por ejemplo. ¡Y eso que estoy a tres metros del sofá!
¿Es normal esto?