[Parte 2]
Ya me diréis, parece la situación ideal, ¿entonces qué pasa? Pues que no consigo cogerle cariño a esta perra. Tenía muchísimas ganas de tenerla y de traerla a casa, pero ahora me arrepiento de mi decisión y desearía que nunca se me hubiera pasado por la cabeza la idea de adoptarla. Jamás pensé que fuera posible no querer a un perro y, sin embargo, aquí estoy. Ella solo tiene virtudes, pero no hay manera, no paro de llorar de puro arrepentimiento desde que llegó a casa. No me sale acariciarla, ni jugar con ella, ni siquiera sacarla a pasear. Lo hago todo bien y la cuido igual que a mi primer perro, pero esta situación me pesa muchísimo y estoy con ansiedad constante. He perdido la motivación, no tengo hambre y, sobre todo, me siento fatal por la culpa.
Solo soy capaz de ver lo negativo, aunque sea poquísimo, y lo veo todo negro desde que llegó. Saqué fuerzas para contárselo a mi hermana, con la que tengo mucha confianza, y me dijo que lo entendía y que, si en un tiempo la cosa no mejoraba, se la quedaría ella porque está enamorada de la perrita, a la que a mí me cuesta horrores sentir como mía. A pesar de lo que me ha propuesto, no soy capaz de ver que esto vaya a mejorar y lo único que me ronda la cabeza es devolverla a la protectora donde la adopté.
De hecho, creo que no estaba hecha para tener un segundo perro. Quiero tanto a mi primer perro y nos entendemos tan bien que con él ya me sentía completa. Es como si adoptar a la pequeña lo hubiera echado todo a perder. Además, tengo la sensación de que lo estoy reemplazando, de decirle que no es suficiente y casi como si lo estuviera enterrando antes de tiempo. Todo esto me hace sufrir mucho, sobre todo porque lo veo muy cansado desde que la perra está con nosotros. Intento que no se agote, pero al final mi tiempo se lo lleva esta perrita que me arrepiento de tener...
Por favor, no me juzguéis muy duramente porque de verdad que no creía que fuera posible verse en esta situación y tengo el corazón roto, por mí, ¡pero sobre todo por la perra, que es un sol!
No me decido a devolverla a la protectora, pero pienso que cuanto antes mejor, porque si no luego lo pasará fatal. Además, y supongo que es por el cansancio que arrastro por todo esto, no me veo con fuerzas de educarla y de vivir con ella, sobre todo cuando mi perro ya no esté. Tengo la sensación horrible de ser una mala persona y de haberle fallado a esta perra y a toda la gente que lucha contra el abandono, de la que yo misma formo parte... Es el colmo. De verdad que no pensaba que se pudiera no querer a un perro, así que os pido consejo. ¿Qué hago ante esta situación que me hace tan infeliz y que, a la larga, también afectará a mis perros?
Gracias por leerme sin juzgarme demasiado.