Hola,
mi perrita está haciendo cosas un poco raras estos días.
Después de cenar, vuelca el cuenco del agua aunque todavía tenga agua dentro y se pone a jugar con él (por la noche). Lo malo es que lo tira cuando ya estamos todos durmiendo, así que no hay forma de volvérselo a llenar.
Otra cosa: por la mañana, antes de irme a trabajar, le dejo su cuenco y, después de beber un montón, vuelve a volcarlo. He decidido castigarla y dejarle el cuenco vacío.
Además, le he dicho a mi hermana que no le dé agua hasta que pase un rato.
No es que le falte agua, pero lo de volcar el cuenco me parece súper raro y es algo nuevo.
Sale a pasear a menudo, tiene las vacunas al día y está desparasitada.
¿A alguien más le ha pasado esto?
Me parece que tu perro tiene un punto gatuno. Los gatos son expertos en interactuar con lo que les rodea y en hacer "descubrimientos". Tipo: "Empujo este adorno, y cuando se cae hace ruido. ¡Anda! Mira, otro adorno, vamos a probar".
En mi casa, mi gata empezó a volcar el cuenco del agua el día que se me ocurrió servírsela en un bol de sopa. El fondo era mucho más estrecho que el borde, así que el "cuenco" no era nada estable. ¡Y la tía descubrió que esa inestabilidad le permitía volcarlo!
Mi perra, por su parte, descubrió la ley de la gravedad hace unos meses. "Si en vez de traerle la pelota a mi dueño cuando la lanza cuesta abajo, la suelto en mitad de la pendiente, se pone a rodar sola sin que él haga nada, y mientras él se queda ahí arriba aburriéndose, yo me lo paso pipa viendo cómo la pelota se mueve solita".
Castigarla solo funcionaría si la pillas in fraganti. Y el mejor castigo en ese caso sería simplemente subir el tono de voz justo cuando vaya a volcarlo. Si al levantar la voz deja de hacerlo, es que ese castigo tan simple funciona. Castigarla a la mañana siguiente... buff, yo creo que es imposible que lo entienda.
pues esa es buena y podría ser perfectamente lo que le pasa. Además, luego mueve el cuenco para jugar con él.
Al final he optado por dejárselo solo media hora antes de irme a dormir.
Me explico: le pongo el pienso y, media hora después, cuando oigo que empieza a juguetear con el cuenco volcado, voy, se lo quito y le digo un "no" firme. Así todos podemos dormir tranquilos.
Ya no vuelve a volcar el del agua.