Hola a todos,
Vuelvo a pasarme por aquí para preguntaros por mi pastor australiano, que ya tiene poco más de 7 meses.
Por desgracia, desde hace unos días me he dado cuenta de que le cuesta volver cuando le llamo. Me da que está empezando con la edad del pavo.
En casa o en las clases de obediencia me hace caso a la primera. Hasta hace nada fuera también era así, salvo alguna excepción puntual (gatos, otros perros o gente).
He tenido mucho cuidado hasta hoy: siempre le felicito cuando vuelve, le doy su premio y no le ato sistemáticamente cada vez que viene para evitar que asocie la llamada con que se acaba lo bueno y le pongo la correa.
Pero el caso es que ahora soy yo el que acaba corriendo detrás de él con el GPS en la mano cuando se termina el tiempo del paseo. Y en la única vez que me hace caso y viene, le tengo que atar porque ya toca volver a casa. (No os voy a engañar, me frustra un montón no poder jugar con el perro porque prefiere irse corriendo por el bosque...).
¿Algún consejillo? ¿Creéis que es simplemente un tema de la adolescencia? ¿Debería llevarlo atado mientras le pase esta etapa?
¡Que tengáis un buen día!
Yo