La verdad es que soy un poco escéptico con este rollo de la "conspiración" contra la esterilización que se ve últimamente.
Después de pasarnos años vendiéndola como la solución a todos los problemas de comportamiento y como la única forma de controlar la natalidad (y con operaciones cada vez más tempranas), ahora parece que nos hemos ido al otro extremo. Ahora se le echa la culpa a la esterilización de todos los males un poco a la ligera.
Aunque está bien recordar los efectos psicológicos y fisiológicos que puede tener la falta de hormonas en teoría, creo que hay que mantener la cabeza fría: llevamos siglos esterilizando a un montón de especies y lo cierto es que, en la gran mayoría de los casos, el organismo se apaña perfectamente para recuperar el equilibrio psicológico y fisiológico sin esas hormonas.
"Teóricamente", que le falten hormonas podría hacer que el animal sea menos seguro de sí mismo, y es lo que parecen decir algunos estudios (con sus matices), pero en la práctica casi nunca veo a dueños quejándose de que su perro se haya vuelto más miedoso después de castrarlo.
En el caso del perro de la chica que ha abierto el hilo, no se puede descartar que la esterilización influya, claro, pero esos cambios de comportamiento se pueden explicar perfectamente sin eso. Esa etapa de miedos en el perro adolescente (la famosa "segunda fase de miedo") es un fenómeno superconocido que también les pasa a los animales que están enteros. Suele notarse mucho en los perros de pastor; de hecho, es a esa edad (sobre los 6 meses) cuando muchos empiezan a desconfiar de los desconocidos y sacan su instinto de guarda y protección. A mí me pasó con mi perro: a pesar de haberlo socializado bien, empezó a lanzarse a por los desconocidos ladrando cuando cumplió los 6 meses.
No hay soluciones milagrosas: hay que seguir dedicando tiempo a socializar al perro, exponiéndolo a todas las situaciones posibles con mucha calma y paciencia. Nunca nos cansaremos de repetirlo, pero la socia, y más en un perro de pastor, no es solo cosa de cachorros; tiene que seguir durante toda la adolescencia hasta que sea adulto, porque nada se puede dar por sentado hasta esa edad. El instinto de protección, de guarda, el de caza... son patrones de comportamiento que salen mientras el perro crece y que pueden echar por tierra el trabajo de socialización que ya habías hecho antes.