Una de las pocas que ha conseguido asustar a mi perra (que mira que es difícil de impresionar) es una pastor australiano.
Todo es relativo y, en este caso, hay varias causas.
1. Es un perro de pastor, no un protector (aunque eso también entre en sus tareas), sino más bien un "reunidor". Un jefecillo, vamos. Uy, perdón, que esa es una expresión de allí. ¿Cómo llamáis aquí a un jefe bajito que siempre quiere mandar y que tiene un poco de mal genio? Pues eso, un jefecillo mandón. Está en sus genes ser asertivo y tomar la iniciativa.
2. Por su trabajo, se le ha criado para que use la boca de forma natural para avisar o disuadir. Un pastor australiano da toques o mordisquea a las ovejas si hace falta. Creo que a veces también se usan con las vacas, y ahí tienen que morder más a menudo y más fuerte, y encima mientras la vaca corre que se las pela. Eso te da una idea del carácter que pueden llegar a desarrollar estos perros.
3. Los perros, en general, no comprenden, sienten. Por eso, si sus percepciones están distorsionadas, esos rasgos de carácter pueden salir en el momento menos pensado ante situaciones normales donde al perro le da por actuar así. Sabrá Dios por qué.
4. Los dueños de estos perros, como pasa con muchos de huskies, border collies o malinois, suelen elegirlos para ciertas actividades. Y pff, me fastidia decirlo porque no me gusta lo que veo, pero yo soy de los que siempre están apuntados a actividades en grupo. Siempre tengo algún curso o algo a medias; si no, es porque no tengo tiempo.
Se busca que el perro no esté muy cansado para que esté "enchufado", que reaccione rápido a las órdenes. Dices "sienta" y, ¡bam!, se sienta. Todo es instantáneo y con mucha energía. Mi monitora, a la que respeto mucho (aunque es de otra cultura y ya me conoce mejor), me pidió que dejara descansar a Sana para que estuviera más "eléctrica" en sus clases. Ni de coña, vamos. En esas clases, los contactos suelen estar prohibidos. Los monitores no paran de parlotear y parlotear. Los perros se ven, se huelen de lejos, pero no pueden terminar de saludarse. No entienden por qué nadie hace nada y todo el mundo está ahí impaciente.
Es la cultura del pastor australiano para deportes como el freestyle, agility y demás. Si no, la gente los adopta por el físico, porque son tan guapos que dan ganas de tener dos.
Haz que haga aquello para lo que nació. Ponlo a pastorear 4 o 5 horas al día y ya verás qué equilibrado está. Así aprenderá a distinguir entre unas ovejas que se escapan y una señora empujando un carrito de bebé.