Hola a todos, os cuento mi situación. Mi mujer, que se crió con perros, quiere adoptar uno, pero yo, que por desgracia nunca he tenido, pues no entiendo muy bien por qué. Igual os suena raro, pero no pillo por qué quiere un perro sabiendo que no somos nada deportistas, que ya tenemos 2 gatos, que para las vacaciones no nos lo podríamos llevar y que no pasamos mucho tiempo en casa (estamos fuera unas 6 horas seguidas...). No creo que sea vida para un perro estar esperando a sus dueños... Además, vivimos bastante lejos de la ciudad y no hay casi perros por la zona, lo cual es un poco rollo si el animal no puede jugar con colegas y tal... ¿Qué opináis? Me lleva dando la brasa con esto un buen tiempo, pero no quiero meter un perro en casa solo por darle el capricho... Yo preferiría mil veces coger un tercer gato. ¿Tenéis argumentos para que entienda que no es posible?
No podemos tener perro, ¿cómo se lo hago entender?
El contenido del foro a veces se traduce de otro idioma, y las publicaciones pueden referirse a países con diferentes leyes sobre animales. Investigue antes de tomar cualquier decisión.
Dado que una IA traduce automáticamente algunas preguntas y respuestas del foro, las traducciones pueden contener errores.
Para mí, 6 horas seguidas no me parece ninguna locura, aunque es solo mi opinión. A partir de las 8 horas es cuando creo que ya hay que partir el día en dos. Luego habrá quien te suelte la excusa de que a un cachorro hay que sacarlo cada 2 horas, pero creo que una cosa son las teorías bonitas y otra la realidad. Mi perro no salía cada 2 horas cuando era peque porque la vida es como es, a veces me ausentaba más de 2 horas y además también quería dormir; eso no quitó que mi cachorro aprendiera a ser limpio a los 4-5 meses. Que sí, que hay algún accidente, pero se limpia y punto; lo de las 2 horas era para cuando yo estaba en casa para intentar evitarlos.
Una jornada de trabajo son mínimo 7 horas al día y la mayoría de la gente tiene el horario clásico de 8:00 a 17:00 con una pausa de 1 o 2 horas al mediodía. No irse más de 4 horas está muy bien para los que tienen horarios totalmente cambiantes, que tampoco es que sea siempre ideal, o para los que trabajan a media jornada o están jubilados, pero en la realidad estamos muy lejos de eso.
Para responder a @Emla, nosotros queremos tener un hijo y pienso exactamente lo mismo. Sé que la llegada de un bebé te trastoca bastante la vida y que requiere muchísimo tiempo. Así que, entre el bebé y tener que cuidar a un perro, sacarlo y demás, no creo que sea lo ideal. Lo suyo sería, como decías, esperar a tener el perro cuando el niño sea más mayor, para que puedan crecer juntos y el peque también ayude a cuidarlo.
Es lo que yo pensaba: si de verdad le gustan los perros, podríamos hacernos voluntarios para pasear a los de algún refugio los domingos, por ejemplo (y eso ya es un esfuerzo, ¡que el domingo es sagrado para mí! jajaja). Creo que en el fondo ella sabe que el perro no sería feliz con nuestro estilo de vida. Además, me he informado y quiere razas bastante "activas" tipo labrador o pastor australiano, así que para mí es inviable... Y como decís, que sí, que puede ser motivo de separación, pero es que incluso si rompiéramos, ella no podría hacerse cargo con sus horarios y su ritmo de vida. Al final, creo que se trata de mirar por la felicidad del animal antes que por la nuestra...
Hola,
Como he estado en una situación muy parecida a la de tu mujer, no sé muy bien cómo decirte que le plantees tu postura que, las cosas como son, tiene todo el sentido del mundo. Pero tu mujer tiene tantas ganas de tener un perro que te va a hacer oídos sordos. ¿Por qué no pruebas a proponerle, para empezar, cuidar el perro de alguien?
A mí con eso me sirvió de sobra hasta que por fin pude adoptar uno de forma definitiva. De todos modos, me di cuenta de que el día a día con un perro es agotador: cuando trabajas, cuando el perro se pone malo y tienes que pedirte el día en el curro para llevarlo al veterinario, o cuando tú no estás muy allá y aun así tienes que sacarlo a pasear y jugar con él. Y eso que yo tenía la suerte de poder llevármelo al trabajo y que vivíamos en pleno campo.
¡El papel de mi marido era básicamente darle todos los mimos y venir a pasear con nosotros de vez en cuando! Pero al menos le encantó tener perro y ahora que tenemos a "Célia" la cuida tan bien como yo. Pero incluso estando jubilados, Célia nos ocupa todo el día, ya que salimos a pasear unas 3 horas diarias y además jugamos mucho con ella.
También tuvimos muchísimos problemas los dos primeros años porque la pequeña estaba muy malita (tenía las defensas muy bajas). En eso tampoco se piensa cuando te encabezonas en tener un perrito. Ese también podría ser un buen argumento. ¡Mucha suerte!
@Docline, está claro que no es lo mismo si se trata de una pareja joven o de una que lleva ya años. Pero sinceramente, incluso después de mucho tiempo, para mí sigue siendo un motivo de ruptura.
Luego ya depende de las ganas que tengas de tener un perro. Para mí es como cuando uno quiere hijos y el otro no; aunque hayan pasado años, es motivo para dejarlo. Es un tema demasiado importante.
En este caso, ella quiere un perro y él también, pero no ahora mismo. Tienen que negociar y llegar a un compromiso con los plazos.
La cosa cambia entre una pareja que ya lleva tiempo y una nueva en la que uno de los dos tiene o quiere un perro.
Pero se pueden crear vínculos muy especiales con perros de protectoras yendo de voluntario a pasearlos; puedes querer a los perros y ayudarlos sin necesidad de tener uno propio.
No estoy muy de acuerdo contigo, Emla. Mis padres tuvieron al perro mucho antes que a los hijos y todo fue genial, tanto para el perro como para los peques.
Al perro no se le dejó de lado cuando llegó el primer niño, y el peque aprendió a respetar al animal.
No hay por qué apartar al perro cuando llega un bebé. Es solo un cambio de ritmo, igual que puede haber un cambio de ritmo por una separación, un cambio de curro, una mudanza, etc.
Mi primo acaba de tener un bebé y ya tenía a su perro desde hace años, y les va de maravilla. Mi otro primo va a tener un bebé en unos meses y también tiene perro ya.
A ver, cada uno prefiere hacer las cosas en un orden determinado, pero eso no significa que si se hace de otra forma esté mal. Es más bien una elección muy personal.
Sobre el tema del post, para mí sería motivo de ruptura si conociera a alguien que me impidiera tener perro. Pero es que tengo muy mala leche 😅
Yo creo que si buscas el plan típico de casa, niños, perro y gato, el perro no debería llegar antes que los niños.
Cuando tienes un perro antes de tener hijos, le das un ritmo y una atención tremenda, pero en cuanto llega el bebé, al pobre se le desmonta todo. Y encima, cuando el niño crece, el perro ya es mayor y no siempre tiene la paciencia necesaria...
Si pillas al perro después, al menos ya entra directamente en esa dinámica y, si encima los niños son un poco más mayores, se convierten en compañeros de juegos geniales. Además, para los niños es una experiencia increíble crecer con su perro.
Si ella le tiene cariño a sus recuerdos de infancia, debería entender que es algo maravilloso para un niño vivir el momento de recibir a su perro en casa.
Bueno, si no queréis tener hijos, mi teoría se va al garete 😅.
Gracias por todas las respuestas. Para contestar a vuestra duda, no, no tenemos hijos. A ver, es verdad que en el futuro sí que me veo con un perro, pero ahora mismo no. La conozco y sé que al principio lo sacará ella, pero que después me va a tocar a mí. Podría hacerlo, claro, pero como ya os he dicho no me apetece cargar con las responsabilidades de un animal que no quiero (al menos de momento). Por otro lado, entiendo que quiera un animal porque se ha criado con ellos, pero no se da cuenta de todo lo que implica. Y tampoco quiero que esto sea un motivo para romper, ya me entendéis... 😁 Vamos a volver a hablarlo, gracias por vuestros consejos y experiencias :)
Buenas,
Estoy de acuerdo en que tiene que ser una decisión de pareja y no algo impuesto por uno solo, porque si no, es un desastre.
Un amigo tenía una ex que le estaba dando la tabarra todo el día para tener un perro. A él le gustan los animales, pero no quería comerse los marrones y las responsabilidades que conllevan. Al final acordaron que sería el perro de ella y que, por tanto, ella se encargaría de todo.
Resultado: a la señora le entraba sueño por la mañana, por la noche no le apetecía... Mi amigo tuvo que acabar sacando al perro todos los días porque no lo iba a dejar así, mientras que ella pasaba de todo y lo dejaba encerrado en casa. Para ella, el perro solo estaba para darle mimos y ya.
Y eso que él era el que tenía el horario de trabajo más pesado. También era él quien tenía que recoger los "accidentes"...
Si no estás de acuerdo con sacarlo por la mañana, estás en tu derecho. ¿Podría ser un argumento? ¿Ella de verdad está dispuesta a madrugar más? ¿A acostarse más tarde? ¿A sacarlo mucho rato (al menos un paseo largo al día)? Además, si como dices no tenéis ninguna zona verde cerca de casa... para el peludo no es lo ideal. ¿Estaría ella dispuesta a sacrificar su tiempo para coger el coche y llevarlo al bosque o al campo? ¿Contando el tiempo de ir y volver más el del paseo?
Hola
El argumento de las 6 horas seguidas de ausencia y las vacaciones frecuentes sin el perro siguen siendo motivos de peso.
Lo demás, no tanto. No hace falta ser un gran deportista, depende del perro que elijáis. Pero al menos os tiene que gustar estar al aire libre, dar paseos largos, y eso aunque llueva, haga viento o nieve, varias veces al día y TODOS LOS DÍAS.
A mi exmarido le encantaban los perros, pero nunca quiso tener uno porque dan muchísimas responsabilidades.
Ahora está encantado de disfrutar de mi perro cuando viene por casa (a recoger a nuestro hijo); tiene lo bueno sin lo malo. Pero sé que habría sido difícil convencerlo. A decir verdad, ni lo intenté porque yo misma esperé a que todos los semáforos estuvieran en verde para lanzarme (a los 42 años, cuando mi situación laboral me lo permitía, mi hijo ya era mayor, el jardín era grande, ya me había quitado un poco el gusanillo de viajar, tenía presupuesto...).
Mi pareja actual nunca había tenido animales, no entendía mi pasión y le daba un poco de miedo mi deseo de tener uno. Lo hablamos largo y tendido, valorando los pros y los contras. No el uno contra el otro, sino el uno CON el otro. Tardamos casi un año en tomar la decisión y fue de mutuo acuerdo (aunque tengo claro que lo hizo por amor a mí, porque para él era un mundo totalmente desconocido).
Los primeros 6 meses fueron duros, porque supone muchísimo sacrificio y muchas ataduras. El perro ocupa mucho lugar en tu vida. Por eso es fundamental que cada uno sepáis a qué os enfrentáis y que no cedáis por compromiso, porque podríais arrepentiros a los pocos meses (y en ese caso el que sale perdiendo es el perro).
Cuando lo veo hoy con nuestro perro, que ya lleva 2 años con nosotros, creo que se le cae la baba incluso más que a mí, y no se arrepiente ni un segundo.
Pero cada historia es un mundo.
También puede salir mal.
Un perro puede convertirse en un motivo de broncas muy gordas cuando las cosas no van bien.
Seguid hablándolo entre vosotros, pero es una conversación que tenéis que tener de tú a tú.
Si para vosotros es un no, decid que no.
No busquéis argumentos fuera.
Si necesitáis saber algo más para ayudaros a decidir, preguntadnos lo que queráis.