¡mi perro persigue a mi gato y mi gato le tiene miedo, ayudadme!!!
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Hola, me pasa exactamente lo mismo, acabo de adoptar a un perro de un año que también es un terremoto. Llevamos una semana y ya tenía un gato de cuatro años; mi perro no para de querer perseguirlo y el pobre gato sale pitando a las zonas altas. Como tu mensaje es de hace un año, ¿has encontrado alguna solución o tienes algún consejo que darme? Gracias, ¡un saludo!
No hay soluciones mágicas. A día de hoy, después del susto inicial que le daban los gatos, mi perro ha aprendido que la cosa puede estar guay. Además, mi gata no le ayuda mucho a acostumbrarse a otros gatos o a portarse como toca: deja que le salte encima, que le dé mordisquitos y contraataca jugando, es algo que le sale natural. Al final he dejado de preocuparme porque los dos disfrutan con los juegos de persecución. El problema es que ella ha reforzado ese comportamiento en mi perro; ahora él se piensa que todos los gatos aceptan que los persigan, los husmeen o les salten encima, y se frustra cuando no recibe respuesta.
Bueno, yo diría que con el tiempo ha aprendido a ser más "delicado", pero por desgracia esto suele basarse en un instinto de persecución difícil de controlar. Yo diría que simplemente hay que intervenir cuando veas que el perro se revoluciona demasiado. Con mi propia gata, como al principio mi perro ladraba, usé un clicker: cada vez que estaba tranquilo y relajado, click y premio; si se ponía un poco bruto o ladraba, pasaba de él o simplemente me ponía en medio para hacer de barrera. Eso sí, siempre es más fácil si es un gatito.
Me pasa igual, tengo un cachorro. ¡Y los gatos son divertidíiiiisimos!
Lo que pasa es que, como en la vida no todo es de color de rosa, por lo visto a veces no se puede jugar con las cosas divertidas.
En el refugio las cosas pueden ser un poco engañosas, el perro está algo cohibido y no tiene por qué reaccionar de forma normal.
Si el peque ya se sabe el "¡NO!", tienes que usarlo justo en el momento en el que veas que va a ir a por ellos, y premiarle cuando pase del tema.
Si no, deja que arrastre una correa larga; cuando vaya a por el gato le sueltas un "NO" y pisas la correa (mejor si va enganchada a un arnés).
No tengo una solución mágica porque me pasa un poco lo mismo en casa, pero te entiendo perfectamente :-)
Un perro puede asustar a un gato súper fácil sin tener ni una pizca de mala leche ni instinto de caza. ¡A veces solo es que tiene ganas de jugar! El problema es que el gato interpreta las posturas de juego del perro como amenazas (tienen los códigos al revés).
Por eso, seguramente lo mejor sea meter a un gatito en una familia con perro que un cachorro en una casa con gatos.
Yo me atreví a meter a un cachorro tipo bóxer con mis gatos adultos... ¡Y la fase de adaptación fue larga! Sobre todo para mi gata más mayor.
Intenté meterme lo menos posible, solo me limitaba a evitar que mi perra "agobiara" demasiado a los gatos para que no se estresaran tanto. Poco a poco llegamos a un equilibrio. Creo que nunca podré hacer esas fotos típicas de calendario donde los gatos duermen entre las patas del perro ;-) No hay que hacerse ilusiones. Pero cada uno ha encontrado su sitio y saben convivir tranquilos. Las normas de casa ayudan un poco: los gatos tienen toda la planta de arriba para ellos porque mi perra no sube. Así que, si ya se han cansado de verla, se pueden aislar cuando quieran.
Por su parte, mi perra ha dejado de darles la tabarra. Si se acerca, lo hace con cuidado, solo para olfatearles un poco la nariz. ¡Al final mis gatos la obligan a controlarse, que no viene nada mal!
Por cierto, es bastante gracioso ver cómo un buen zarpazo de gato puede calmar a un cachorro excitado en un segundo.
¡Mucha suerte!
En la protectora nos dijeron que se llevaba bien con los gatos. Hicimos la prueba allí y solo olió a uno de los gatos del refugio, no lo persiguió.
¿No tenéis algún consejo para calmar al perro? 😔
No quiere hacerle daño a mi gato, solo quiere jugar, ¡pero es un poco bruto!
Por desgracia, el gato se lo toma fatal.
A ver, o consigues que pare ese comportamiento prohibiéndoselo, o es que tiene el instinto de caza ya muy fijado y en ese caso el perro tiene que volver de donde vino. Llama a un educador para que vaya a tu casa al menos una sesión.
¿En el refugio no te pudieron decir nada de cómo se llevaba con los gatos antes de que lo adoptaras?
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