¡Buenas noches!
Pues mi pastor alemán de 12 años se me fue este miércoles 27 de mayo 🥲 justo el día de su cumple 🥲.
Desde el lunes estaba tumbado sin moverse ni comer, apenas bebía. Lo llevé al vete el martes por la mañana y me dijo que tenía 41 de fiebre y que unas pastillas que tomaba para la fístula desde hacía 3 años le habían provocado problemas en el hígado. Es que tenía una hernia perineal y una fístula, y también tenía artrosis; durante casi un año le ponían una inyección de Librela al mes. El pobre no tuvo nada de suerte 🥲
Me ha dejado un vacío enorme, pero sé que siempre estará en mi corazón y que será mi mejor amigo para toda la vida. Por ejemplo, mi madre y mi padre se ponen a llorar en cuanto ven una foto suya. Pero yo no lloro, me vienen más los recuerdos con él que otra cosa. Eso sí, cuando me levanto por la mañana y bajo y veo que no está, me llevo un bofetón de realidad y ahí es cuando me vengo abajo. ¿Os parece raro todo esto? En cambio, cuando estamos en familia y están contentos intento sonreír, pero por dentro siento una especie de culpabilidad; vuelvo a pensar en mi perro y me digo que, pase lo que pase, será mi mejor amigo para siempre.
¿Habéis pasado por algo parecido alguna vez? ¿Soy raro?