Hola,
Os cuento un poco lo que ha pasado: hace tres meses una gatita joven se instaló en mi casa y me adoptó. No encontré a sus dueños y, aunque yo no quería tener gatos en casa (vivo en un piso), al final se me cae la baba con ella...
Como tenía el celo muy a menudo y lo pasaba fatal —tanto ella como yo—, al final decidí operarla hace tres semanas. ¡Y su carácter ha cambiado de la noche a la mañana!
Antes era bastante independiente, salía mucho por los tejados, no buscaba el contacto y no era nada mimosa. Desde la operación, ya casi no sale, busca un montón mi compañía, se tumba a mirarme a veces durante horas cuando estoy en el escritorio, se ha vuelto súper cariñosa, se pone panza arriba para que le acaricie la tripa, se deja dar mimos un buen rato, incluso le masajeo las patitas... nada de esto pasaba antes.
Come con mucha más ansia que antes y ha empezado a intentar robar comida o a querer terminarse lo que hay en mi plato.
A ver, por un lado para mí es un gusto, claro... ¡pero ya no es la gata que conocí cuando llegó! Ha perdido su independencia y eso me da un poco de pena. Me da la sensación de haberla 'modificado' contra su voluntad...
¿Os ha pasado algo parecido con vuestras gatas después de la esterilización? ¿Fue un cambio definitivo? ¡Gracias de antemano por vuestras respuestas!