¡Buenas noches!
Os escribo bastante desesperado, os cuento.
Mi novia y yo recogimos a una gatita abandonada de 4 meses.
La llevamos al veterinario para un chequeo general y, sobre todo, para ver si no estaba infestada de parásitos.
Todo estaba bien, así que se vino a casa y ha pasado 8 meses viviendo como una reina.
Los problemas empezaron cuando, después de cogerla, me vi pulgas en el brazo...
Y ahí empezó la batalla...
Empezamos tratándola a ella (pastilla del vete + champú), limpieza a fondo de la casa y usamos bombas antipulgas.
Estuvimos tranquilos unos días, pero de repente mi novia se levanta otra vez con picaduras de pulgas...
Esta vez, limpieza total, usamos un fogger, collar antipulgas y pipeta Stronghold.
Hoy hemos hecho una limpieza bestial en casa (llevamos desde las 09:30 y aún no hemos terminado), ropa y sábanas en cuarentena y toda la casa pasada con vapor.
Nuestra gata entra (hace diez minutos), la cojo y, como era de esperar... ¡una pulga en el brazo!
Resumen de lo que llevamos:
- Fogger
- Bomba
- 3 limpiezas de la casa
- Pastilla del vete
- Collar antipulgas
Ni de coña la dejo entrar esta noche; de todas formas, se pasa las tres cuartas partes del tiempo fuera y cuando entra es solo para comer.
Os escribo para pediros consejo... ya veis que llevo gastados más de 200 € para librarla de estos bichos asquerosos, pero me da la sensación de que esto me supera y que no voy a acabar nunca.
¿Qué opciones tengo? ¿No dejarla salir más aunque se pase todo el tiempo fuera? ¿O al revés, dejarla solo fuera poniéndole comida y un refugio en el exterior?
Mil gracias.

