¡Hola a todos!
Vengo por aquí a contaros una anécdota sobre la salud de mi gata: vomitaba bilis por la mañana y ahora ya está el problema solucionado.
Hoy en día está de maravilla, todo va bien, así que me diréis... ¿entonces para qué vienes a contarlo? Pues porque, como todo el mundo, me he pateado un montón de webs y foros de gatos buscando una explicación a los síntomas y ¡solo encontré UN artículo que hablaba exactamente de lo que le pasaba a mi gata!
Así que me apetece compartirlo por si a alguien que esté pasando por lo mismo le sirve para quedarse más tranqui.🙂
Os cuento la situación inicial: mi gata estaba a tope, bebía y comía con total normalidad (le doy pienso del veterinario), estaba activa, juguetona y cariñosa como siempre. Pero una mañana vi que había vomitado justo al levantarme. Me preocupé enseguida porque era un vómito amarillo, de bilis. Todo el mundo me decía que no me rayara, que los gatos vomitan a menudo, y más viendo que mi gata se veía perfectamente por lo demás.
El caso es que, después de un día normal de juegos, mimos y su pienso, al día siguiente por la mañana a la misma hora, otra vez lo mismo: vómito amarillo.
Siguió igual de bien después, comió, bebió y se fue a jugar, así que pensé que igual era una bola de pelo que se le había atravesado...
Entonces me puse a pensar: ¿qué había cambiado en estos dos días respecto a los anteriores?
Tenéis que saber que mi gata (que es un sol) duerme conmigo en el cuarto toda la noche, desde que me acuesto hasta que me despierto; tiene la costumbre de sobar y no se mueve de la habitación. Cuando yo me levanto, ella se levanta. Vamos, que ha adoptado totalmente mi ritmo. También me pregunto si no le dará miedo ir sola a la cocina por la noche (aunque tiene su pienso y el agua allí a su disposición siempre y se gestiona muy bien durante el día).
Y lo que había cambiado esos dos días era MI PROPIO RITMO DE SUEÑO. Al estar de vacaciones, me acostaba sobre la 1 de la mañana y me levantaba a las 11 (menudas sobaditas, ¿eh?). Mientras que normalmente cuando curro, el horario es de 23:00 a 6:00.
Total, que mi gata, adaptándose a mi vida de vacaciones, se pasaba 10 horas seguidas durmiendo sin comer nada. Con el estómago vacío tanto tiempo, ¡le subía la bilis!
En cuanto me di cuenta de eso (gracias a este artículo: http://www.amonchat.com/syndrome-vomissement-biliaire.aspx), hice la prueba de romper mi ritmo. Me acosté a la 1, pero puse el despertador a las 7 solo para acompañar a mi gatita a la cocina: su pienso, un poco de comida húmeda, mimos, gata agradecida y... ¡vuelta a dormir para terminar la noche!
¡Y mano de santo! Esa mañana nada de vómitos, ¡estaba como una rosa!
Desde entonces ni un problema, ¡solucionado!
No digo que esta historia sea algo universal; muchas veces que un gato vomite es preocupante y hay que llevarlo al veterinario (sobre todo si no come o está apático), pero con esta experiencia ahora sé que mi gatita se adapta tanto a mi vida que a veces se pone malita, ¡y que de vez en cuando hay que escuchar su propio ritmo!
Siento el TOCHACO, ¡espero que le sirva a alguien!